|Me enamoré de un chico que conocí en el infierno,
Pienso en todas las cosas que me haces,
Cuando tiras de los hilos,
Hasta amo la forma en que me enciendes.|
|No eres Hades pero eres el Rey
Yo haría cualquier cosa,
Para poder llevarte a casa.|
Stel...
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*A partir de este capítulo habrá spoilers del pasado de Dabi, por si no vas al día con el anime.*
Mi apartamento estaba rodeado de policías armados, tanto Endeavor como Hawks estaban parados allí mientras Dabi y yo nos manteníamos alejados de aquel barullo. Ambos nos fuimos a refugiarnos en el bar, según entendí, mi hermano no se encontraba por allí así que de momento estaba a salvo.
Ah, sí, mi hermano había destrozado todo mi apartamento.
Dabi me llevó a su cuarto sin dejar que saludara a Kurogiri ni a Twice, cerró la puerta y se revolvió el cabello con una de sus manos.
-¿Qué se siente ser una criminal? -Alcé una ceja y lo miré descontenta.- Es verdad.
-No he cometido ningún delito, no como otros. -Él rodó los ojos con una sonrisa.-
-Que mona, hacer de doble agente creo que ya es suficiente como para considerarte una criminal. -Él se sentó a mi lado y me dio un pequeño beso en la mejilla.- Compañeros de crímenes, ¿suena bien, verdad?
No pude evitar sonreír y negué un poco con la cabeza, en ese entonces me acordé de algo y me toqué el bolsillo de la chaqueta para ver si aún lo tenía, el paquete de cigarrillos de Dabi. Menos mal que me dio tiempo a quitarme la chaqueta antes de que me lanzase a la piscina.
-Es tuyo, lo olvidaste el otro día en mi casa. -Él se sorprendió al verlo y lo agarró inmediatamente para fumar un cigarrillo.- Hawks lo vio y tuve que inventarme una excusa.
-¿Y Hawks por qué estaba en tu casa ese día? -Tragué saliva un poco, me dio algo de temor la forma en la que me miró.-
-Vino borracho, se quedó a dormir... -Dabi puso una cara de mal gusto.- ¿Estás celoso? No hicimos nada.
-Eres mía. -Ahogué una risa, totalmente sorprendida por su actitud.- ¿Dónde te piensas ir ahora que no tienes casa, cachorra?
-Oh, no lo sé... Quizás alquile algo con el dinero que tengo ahorrado... -Dabi negó mientras soltaba el humo del cigarro.- ¿Entonces que propones, genio?
Dabi no dijo nada, simplemente sacó del bolsillo de su gabardina negra unas llaves con un gracioso llavero de un gatito negro, me pareció tierno de cierta forma que Dabi tuviera esto.
-Son las llaves de mi apartamento, quédate ahí, yo no lo uso. Apenas y vengo aquí a dormir...
-Muchas gracias... No creía que eras capaz de conocer la amabilidad. -Él frunció el ceño.-
-¿A que te quedas durmiendo en la calle? -Negué rápidamente con la cabeza mientras guardaba las llaves.-
Seguimos hablando un poco más hasta que llegó mi hermano, realmente quería hablar con él y estaba dispuesta a salir de la habitación, pero Dabi me detuvo diciéndome que era una terrible idea.