8 de Septiembre, 2008
Hasta el momento, Pucca tenía que admitirlo, no sabía que pensar sobre la escuela de Dada. Sabía que los chicos (en su mayoría) no eran muy amables, si las incontables veces que Dada volvía de la escuela con la nariz sangrando o un con un ojo morado eran algo para guiarse.
Sabía que tenía solamente dos amigos, y hasta ahora solo había conocido a uno de ellos, Maximilien Hoffmann, Maxi o Max, ahora que también era su amigo.
Era parecido a Dada de lejos, pero una vez cerca no podrían ser más diferentes. Su color y forma de ojos era muy distintos, Pucca podía jurar que era más pálido que Dada (si acaso eso era posible), y su cabello decolorado siempre se veía seco y maltratado.
Pero para su mala suerte, había algo que si compartían. El idioma.
Ni siquiera se había dado cuenta en que momento los dos rubios empezaron a hablar alemán el uno al otro, pero Pucca prefería no molestar, al fin y al cabo, obviamente no querían que supiera de qué estaban hablando.
Empezó a caminar entre el mar de chicos con suéteres verdes buscando a los que serían de su grupo, cuando con el rabillo de su ojo vio algo horrible.
Eran un par de chicos de la edad de Dada, o tal vez de último año que tenían arrinconado contra una pared a un pobre niño.
Sin pensarlo caminó rápidamente hacía donde estaban -¡Sueltenlo!- gritó.
-¿Y tú de que kinder te escapaste, niño?- dijo uno de ellos en tono de burla.
-Soy niña-.
-No te entrometas, ¿quieres?- dijo el otro.
Pucca solo le soltó un puñetazo, probablemente rompiendo la nariz de aquel delincuente juvenil, quién rápidamente se fue junto con su neandertal amigo, dejando en paz al niño.
Pucca volvió su vista hacía la pared. El niño seguía ahí, sentado sobre sus rodillas mientras intentaba limpiarse su sangre de la cara si manchar su uniforme.
Se acercó para intentar para intentar hablar con él. El chico empezó a toser muy fuertemente sin parar y cada vez se estaba poniendo más pálido.
-¿No puedes respirar?- preguntó Pucca, a lo que él asintió con la cabeza mientras que con su mano derecha apuntaba algo.
Pucca volteó en esa dirección y vió algo que reconocía perfectamente: un inhalador. Aquel pobre chico estaba teniendo un ataque.
Rápidamente lo tomó y se lo dio a su dueño, quién una vez pudo respirar nuevamente, habló por primera vez.
-Gracias-.
Fue una grata sorpresa, más allá de su lindo acento (Irlandés, según Dada) su voz era mucho más... gruesa de lo esperado, lo cuál quiere decir que probablemente también era mayor de lo que aparentaba.
-¡RORY!- escuchó a Dada gritar.
Se trataba de nadie más y nadie menos que Rory McCanahhan, el otro amigo de Dada. "Devoto y ensangrentado, como un santo" lo había descrito.
Pucca se tomó un momento para ver bien su rostro.
Su cabello era justo de ese color que era muy oscuro para ser rubio pero muy claro para ser castaño (como las raíces de Maxi), tenía la nariz larga y recta, labios pequeños y unos ojos que Pucca aún no podía decidir si eran azules o verdes, pero con la mirada más dulce que había visto en mucho tiempo.
-¿Por qué te pegaron?- le preguntó Dada mientras le ayudaba a levantarse.
-La iban a matar-.
-¿A quién?-.
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Creciendo En Sooga (Pucca)
Sonstiges¿Quieres leer sobre nuestros personajes favoritos?, ¿quieres ships?, ¿quieres nostalgia dosmilera?... Sí su respuesta es sí, ¡No busques más!
