VAMOS ENCUENTRA LA PUERTA, SALTA LA CUERDA, CORRE ENTRE LOS CAMINOS!!
ELLOS ESPERAN POR TI.
Cuando el viento grite escucha atento, abraza al árbol, báñate en el lago de la vida.
Ungüento de tierra fértil que a tu alma da calidez.
Gloria al padre...
La lycoris radiata ha adquirido varios significados a lo largo de la historia; en algunas culturas está asociada con el amor y la pasión, pero en otras es símbolo de la pérdida, el abandono, la nostalgia, la despedida, la muerte, los recuerdos que se van con un ser querido y con la reencarnación.
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Yoongi caminaba por el bosque después de convencer a Jungkook y de autoconvencerse a sí mismo de que estaría bien, que nada le pasaría mientras buscaba nuevas plantas para su álbum. Él realmente sentía esa sensación de ansiedad, como si fuese observado; podía sentir una mirada sobre él mientras caminaba sin rumbo alguno. Con el pasar del tiempo encontró algunas raíces, plantas y también algunos hongos Gyromitra infula comestibles. Los guardó en su bolso; después los comería.
Todo estaba marchando bien. Él había olvidado ese extraño sentimiento de ansiedad. Se puso sus auriculares y reprodujo una de las canciones de su artista favorito y su nueva obsesión: NEURON. Esta se reproducía a todo volumen mientras seguía caminando a través del gran bosque.
Frente a él, la suave brisa se llevaba algunas hojas y a su mente vino ese tonto juego que solían jugar Jungkook y él. Sonrió recordando las muchas veces en las que ambos se llevaban grandes porrazos, raspones y regaños. También recordó cómo, hace días, ambos corrieron por este mismo bosque llevándose grandes sorpresas y sustos. Tragó grueso cuando sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. Negando fuertemente, siguió su camino. No sabe cuánto tiempo pasó metido en sus pensamientos, pero cuando lo notó estaba frente a un pequeño lago de agua muy cristalina y limpia. Sonrió en grande mientras sacaba su teléfono para enviarle las fotografías a Jungkook. Seguramente a él le encantaría venir.
Estaba tan maravillado con la increíble vista que, al dar un paso al frente para poder captar mejor la imagen, fue que lo notó: ahí, desde el fondo del lago, salió un chico. Podías notar cómo el chico nadaba de un lado al otro, tomaba impulso y se iba hacia abajo; después de un momento, volvía a subir a la superficie mientras reía. Parecía estarse divirtiendo. Yoongi estaba embobado viendo lo increíble que era ese chico nadando. A juzgar por esa gran sonrisa en su rostro, podía apostar que disfrutaba mucho de nadar. Pero lo asombroso de esa situación era que no se trataba de cualquier chico: era el acólito de la iglesia, el sobrino del padre Hyun. Era Jimin, el mismo chico serio y de pocas palabras que vio en la misa del domingo, pero ahora parecía estar feliz y tranquilo.
Con cuidado, se escondió entre unos arbustos. De cuclillas, se asomaba para ver cómo el pequeño chico nadaba de aquí para allá. Podía escucharlo reír cada vez que salía a la superficie solo para tomar aire y después hundirse nuevamente.
Trató de avanzar más para poder tener una mejor vista, pero cuando su mano se apoyó en la tierra para poder arrastrarse pecho a tierra, pudo sentir algo viscoso debajo de ella. Había pisado una flor. Era extraña pero muy bonita, de un lindo color rojo intenso. Yoongi jamás había visto esa especie. Asombrado, sacó su álbum y empezó a escribir todas las características de la extraña flor. Después se encargaría de entrar a internet y buscar qué tipo de flor era. Pudo ver más flores junto a la que, por desgracia, había aplastado.