VAMOS ENCUENTRA LA PUERTA, SALTA LA CUERDA, CORRE ENTRE LOS CAMINOS!!
ELLOS ESPERAN POR TI.
Cuando el viento grite escucha atento, abraza al árbol, báñate en el lago de la vida.
Ungüento de tierra fértil que a tu alma da calidez.
Gloria al padre...
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Tiempo actual?
- ¿Y qué les parece?
Subimos corriendo las escaleras a la segunda planta entre empujones y risas. Kook revisaba las habitaciones del lado derecho mientras yo reía y revisaba las dos habitaciones del fondo.
- ¡ESTA ES!
Caminé hasta la habitación que Kook había escogido; era bastante amplia, con una hermosa ventana grande. Había un caballete y algunos marcos llenos de telarañas. La habitación era de un bonito color celeste.
- Se ve muy melancólico todo aquí dentro -murmuré, caminando hacia el baño. Al entrar, encontré a mi primo acostado boca arriba en la bañera llena de polvo, tomando fotografías de las paredes.
- A mí me parece como el cuarto de un artista -dijo, sentándose y pasando la mano por la bañera, haciendo muecas de asco al ver tanto polvo.
Si el de uno cochino - me burlé - y justo por eso es perfecta para ti.
- ¡Oye!
Reí y seguí mi camino por los pasillos. Tenía que escoger una habitación; acabamos de mudarnos a Hefestión. Fue algo de último momento, la tía Heye recibió una oferta de trabajo.
La tía trabaja en bienes raíces, así que cuando encuentra alguna propiedad se encarga de evaluarla, arreglarla y, por último, venderla.
Normalmente, eran casas o terrenos vacíos en la misma ciudad en la que vivíamos, pero hace dos semanas la tía nos dijo que vio en el periódico un anuncio en el que estaban en venta dos casas y un terreno en el mismo pueblo en el que ella y mi madre fueron criadas. En cuanto lo vio, se puso en contacto con las personas encargadas, y cuando estas le dijeron que necesitaban a alguien que evaluara las tierras, ella tomó la decisión.
Así que cuando nos planteó la idea de mudarnos a su pueblo natal, Kook y yo aceptamos de inmediato. Nos hacía mucha ilusión conocer el pueblo natal de nuestras madres. No tuvimos que pensarlo mucho, ya que no dejábamos nada atrás; no teníamos amigos, bueno, al menos yo no jamás pude hacer amigos.
.......
Cuando era pequeño, al principio todo iba bien. Jugaba en los recreos con algunos niños e incluso fui invitado a algunas fiestas de cumpleaños. Todo empezó cuando, en una ocasión, un compañerito nos invitó a una pijamada. Durante el día, todo fue de maravilla: jugamos, vimos películas y comimos muchas golosinas. El verdadero problema fue en la noche, cuando dormíamos. Tuve muchas pesadillas; era algo normal después de la traumática escena que viví, o eso escuché a la tía Heye decirle a Jungkook. Desperté gritando y llorando. Me senté asustado y sudando, y fue cuando noté que todos me veían: unos con cara de pánico y otros con rostros burlones.