VAMOS ENCUENTRA LA PUERTA, SALTA LA CUERDA, CORRE ENTRE LOS CAMINOS!!
ELLOS ESPERAN POR TI.
Cuando el viento grite escucha atento, abraza al árbol, báñate en el lago de la vida.
Ungüento de tierra fértil que a tu alma da calidez.
Gloria al padre...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
La cena transcurrió tranquila, con los platos llenos y el ambiente cálido por el aroma del arroz recién hecho, la sopa humeante y las verduras salteadas.
(para los chicos Jeon/Min era más que obvio que heye no había cocinado nada de eso) pero tampoco la pondrían en evidencia frente a los Byun ya despues la molestarian con el tema . Heye y la señora Laura Byun conversaban animadas en la mesa, intercambiando anécdotas de trabajo y compartiendo risas mientras los chicos terminaban sus segundos platos. La señora Byun hablaba sobre la galería de arte donde trabajaba, mientras Heye contaba lo emocionada que estaba por el inicio de clases, especialmente ahora que Yoongi y Jungkook estarían en el mismo instituto que los chicos Byun.
Cuando la comida llegó a su fin, heye se puso de pie con la taza de café en la mano y sonrió:
—Chicos, suban a pasar el rato. Laura y yo nos quedamos a limpiar mientras tomamos café. Vayan, vayan.
—¡Gracias, tía Heye! —respondió Baekhyun, levantándose primero que nadie y empujando a Minseok por la espalda —quien se disculpaba con la señora Jeon por las confianzas de bark.
— ¡Vamos, hyung!
Jungkook y Minseok fueron los primeros en subir las escaleras, hablando entre ellos. Minseok le contaba con entusiasmo sobre el nuevo videojuego que había comprado.
—Tiene unos gráficos increíbles. Puedes hacer tu propio personaje, ¡pero lo mejor es que tiene misiones ocultas en los bosques!
—¿En los bosques? —repitió Jungkook curioso, alzando una ceja —qué casualidad… últimamente todo gira en torno a bosques, ¿no?
—Ya sé —rió Minseok.
Detrás de ellos, Yoongi caminaba junto a Baekhyun, más relajados Yoongi hablaba sobre una canción que había descubierto recientemente, con una melodía suave y letras un poco tristes pero hermosas Baekhyun lo escuchaba con una sonrisa cálida, mientras subían.
Pero entonces, algo extraño sucedió.
Ya llevaban varios segundos subiendo, pero no llegaban al segundo piso Baekhyun, distraído, frenó en seco.
—Oye… blanquito —murmuró, mirando a su alrededor confundido —Siento que llevamos mucho tiempo subiendo… pero no hemos llegado. Es como si estuviéramos en el mismo lugar.
Yoongi detuvo el paso también miró hacia arriba solo escaleras hacia abajo más escaleras. No había señal de Jungkook ni de Minseok y lo más inquietante, el entorno se sentía... detenido, como si el tiempo estuviera atrapado entre peldaños.
Sacó su celular y encendió la linterna.
—Heye... la luz se fue —gritó, esperando escuchar la voz familiar de su tía.
Silencio.
—¡Mamá! ¡No se ve nada! —llamó Baekhyun, con la voz temblorosa.
Nada. El silencio ahora era más pesado, más profundo.
Baek se acercó rápido a Yoongi y le tomó la mano con fuerza.
—Bien, Yoon... sigamos subiendo, quizá es solo un corte de luz, ¿sí?
Yoongi asintió, aunque no estaba tan seguro algo no encajaba.
Siguieron subiendo con pasos lentos, la linterna iluminando solo un metro a la redonda. Pero las escaleras no acababan ni una puerta ni un descanso Nada.
—¿Ves, blanquito? —susurró Baek —a esto me refería... no tiene fin esto es raro… muy raro.
Yoongi sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Apretó con más fuerza la mano de Baekhyun.
—Tranquilo —murmuró —no te sueltes de mí, pase lo que pase.
Entonces, como un zumbido en el oído que se vuelve rugido, escucharon pasos Pasos rápidos. Alguien corría escaleras arriba, justo a su lado, como una sombra sin cuerpo.
¡TAC, TAC, TAC, TAC!
Baek gritó y se pegó a Yoongi.
—¡NO NOS ASUSTES, MINSEOK! —gritó Baek, temblando.
Silencio.
—¡LE DIRÉ A MAMÁ! —gritó de nuevo, con voz nerviosa.
De pronto, más pasos. Esta vez bajaban rápidos,pesados,crujían.
Yoongi recordó de inmediato lo que Jungkook le había contado. Ese momento en que también algo le había pasado en esas mismas escaleras .
—Vamos —dijo Yoongi con la voz seria— No te sueltes no prestes atención a nada.
—¿Cómo que a nada...? —murmuró Baek, casi al borde del llanto.
Y entonces empezaron los "sucesos" esos mismos que Jungkook le había contado.
Primero, los gritos. De un niño.
—¡MAMÁAAAA! —se escuchó, desde arriba o abajo, imposible saberlo.
Luego una mujer. Un grito largo, desgarrador, como si se estuviera deshaciendo en cada sílaba.
—¡DÓNDE ESTÁÁÁÁÁÁS!
El aire cambió. El silencio se volvió húmedo las paredes parecían más cercanas, los escalones más duros.
Pasos. Otra vez Baek se lanzó a Yoongi, abrazándolo fuerte ,Yoongi sintió cómo su corazón golpeaba con fuerza en el pecho del otro.
—¡Quiero salir de aquí! —sollozó Baek, con la voz apagada por el abrazo.
—Yo también… —susurró Yoongi, sujetándolo con fuerza.
Y allí estaban. En una escalera sin fin, rodeados de voces que no pertenecían a ese mundo, sin saber si avanzar o quedarse quietos.