Un nuevo día de discusiones había comenzado. Los doce dioses Olímpicos, más una tranquila Hestia, se hallaban reunidos en uno de los salones privados del templo principal.
—...no cedere en esto, Afrodita. ¿Acaso has olvidado, lo que hiciste hace milenios? — se escuchó la voz indignada de Saori, preguntarle a la diosa de la belleza.
— Solo fue un pequeño juego...
— ¡Por tu culpa, millones de humanos sufrieron! — bramo la peli lila al escuchar la desvergonzada excusa de la rubia.
— Ahora te haces la muy justa Athenita, pero creo recordar que tu igual que nosotros te divertias acosta de los humanos.— las palabras de la mayor, causaron que Saori frunciera su ceño molesta.
— Afrodita, Athena. — la voz del señor de los rayos, llamó la atención de ambas. — no vinimos a discutir cuentas pasadas, solo los términos que iran en el tratado, así que, no se extra limiten. — espeto. Logrando así que ambas diosas, se calmaran.
— Tal vez, no tratemos cuentas pasadas, padre, pero estoy muy interesado en saber porque el cosmos del tío Hades, se expandió por el santuario. — inquirió un muy curioso Hermes. — creo que habíamos estado de acuerdo en que ninguno haria tales... demostraciones. — soltó, haciendo que el dios mencionado, le diera una mirada de soslayo.
Y Hermes no era el único interesado en el tema, ya que Saori y lo demás dioses habían puesto su atención en el azabache. Aunque dos en específico le observaban con expresiones diferentes. El primero parecía temeroso y el segundo tenía una mirada indescifrable.
— ¿Hades? — llamó Zeus, esperando la explicación de su hermano.
— Solo te diré, que será mejor que vigiles a tus hijos hermano.— comentó este, mientras miraba a Saori. Ocasionando que la diosa se mostrará confusa. — Athena fue clara en los terminos de nuestra estancia aquí. — Zeus al oir esto, tuvo una vaga idea de lo que había podido suceder, así que con un poco de molestia, miro a los más problemáticos de sus hijos.
— Dio..
— ¡Solo fue un malentendido! — el Dios del vino, ni siquiera dejó a su padre hablar, lo cual izó que Hermes a su lado riera divertido.
Gallina... Le transmitió vía cosmos el dios mensajero.
No eres mejor que yo, Hermes... Le regreso el de cabellera Roja.
— Si ya terminaron de hablar...— la voz de Zeus izó que ambos volvieran a verlo. — esperamos tu explicación Dionisio.— musito, a lo cual el mencionado trago grueso.
— Y-yo... Fue una tontería padre, anoche me encontré a los Caballeros de bronce, luego de un paseo y como los vi regresando a los templos tan asustados porque nos los descubrieran, quise hacerles una pequeña broma.— explicó, tragando grueso al notar las miradas escalofriantes que le dirigieron su hermana y su padre.
— Crei haber dejado claro que no debían acercárseles. — la voz mortalmente fría de la diosa de la Guerra ocasionó que el implicado, se re moviera incómodo en su asiento.
— Solo jugué con ellos, Athena.— y al finalizar sus palabras el fuerte Cosmos de la mencionada se sintió por todo el salón.
— Los juegues de los dioses simpre terminan con humanos inocente asesinados. — ahora la ira de Athena era más grande contra el, y lo sabía, por lo gélida que era su mirada.— solo pedí una cosa... ¡ERA UNA SOLA CONDICIÓN! — bramo.
Athena era conocida por su sabiduría y valor en la protección de sus santos guerreros. La desobediencia de Dionisio, conocido por su temperamento hedonista y propenso a las bromas, había desencadenado su furia.
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Vida
De TodoCuando la guerra contra el Dios del inframundo término , Athena decidió hacer un tratado de paz con todos los dioses del olimpo y con el mismo Hades para así poner fin a tantos siglos de guerras interminables que siempre terminaban con perdidas en a...
