— ¿Dices que lo vieron moverse? — la voz esperanzada de Dohko, trajo una oleada de emociones complejas a Seiya.
Cuando el Libra había aparecido con su desayuno, el Pegaso se había preguntado si acaso era bueno darle las noticias al Antiguo maestro, por la misma razón que ahora veía ante sus ojos.
La tranquila luz del amanecer bañaba la habitación del Gran Patriarca, donde los rollos de pergamino en los estantes y el olor a bosque creaban una atmósfera de solemne paz. La mirada de Dohko se poso, uno a uno, en los tres Caballeros Dorados que se habían presentado en la habitación y en el joven de bronce que parecía querer fundirse con la sombra de un estante.
— Díganme, Mu, Saga, Shaka... ¿De verdad lo vieron moverse?
La pregunta, cargada de un peso monumental, flotó en el aire y Mu, fue el primero en abrir su boca para responder.
— Así es, Antiguo Maestro.— asintió el de cabellos lavanda.— sucedió cuando regresamos aquí. Sus párpados se agitaron, como si luchara por abrirlos. Y los dedos de su mano derecha... se cerraron levemente. Fue muy breve, en realidad...— Su mirada, clara y honesta, no dejó espacio para la duda.— creímos que por fin despertaría.— comento.
— Aunque no necesariamente significa un retorno consciente. Pudo haber sido un espasmo muscular o un auto reflejó del cuerpo de su Excelencia.— Hablo Saga con un tono más serio y un tanto analítico. Pero al ver como la mirada del Libra se apagaba un poco reconsiderando sus palabras, el Géminis, pareció recordar que no se hallaban solos; y al desviar su mirada se encontró con la figura de Seiya recostada de uno de los estantes de la recamara. Algo se suavizó en sus ojos azules, al notar los brazos cruzados y los puños apretados del chico castaño.— Sin embargo, la sincronización fue... significativa.— dijo volviendo la mirada al Libra.— Ocurrió cuando Seiya, se retiró al baño y ya no se olía tanto su feromonas Omega en la habitación.— No lo dijo, pero todos lo entendieron: el cuerpo de Shion reaccionó a la presencia de los tres Alfas invadiendo su territorio, incluso desde las profundidades del coma, el anterior Aries, era posesivo.
— He sentido la presencia del maestro volverse más fuerte cada día.— Espetó Shaka, llamando la atención.— su cosmos y hasta su feromona es más espesa si le prestan atención.— dijo, haciendo que los demás cayeran en cuenta de este hecho. Y Seiya que estaba parado no muy lejos de ellos tuvo que darle la razón. El aroma de Shion se había profundizado un poco a los 4 Alfas entrar a la habitación, pero eso de su cosmos no se había dado cuenta. Tal vez era porqué el aroma a bosque lo tenía tan adormecido que Seiya, tenía sus otros sentidos un tanto embobados.— El Patriarca está librando su batalla más ardua en el reino de la conciencia, y la llave para su regreso... está aquí.— No señaló a nadie, pero todos captaron a que se refería.
Y allí, en la penumbra, Seiya se encogió.
Por un lado, un torrente de esperanza lo inundaba, tan violento que le dolía. ¡Shion estaba luchando! ¡Estaba tratando de volver! Lo extrañaba con una agonía que le robaba el aire, extrañaba su voz serena, su fuerza tranquila, la seguridad que emanaba su sola presencia. Necesitaba que despertara. Necesitaba refugiarse en él y gritarle todo lo que estaba sintiendo.
Pero inmediatamente, esa esperanza fue aplastada por el miedo. Un miedo gélido que le recorría la espina dorsal.
¿Y si al despertar, yo sigo igual... y me rechaza?, pensó, sintiendo cómo el pánico le cerraba la garganta. No sabría cómo comportarme en su presencia, ya no sería igual que antes..yo no estaría...roto...no quiero hacerle más daño....
Una mano en su hombro, y Seiya soltó un gemido de angustia.
— Lo siento, lo siento, no te tócare..no te estoy tocando ¿lo vez? — Saga tuvo que levantar ambas manos al ver la reacción del Omega. Seiya casi que se fundía con el estante y sus ojos empezaron a brillar con pánico. El chico parecía estar con la mente lejos de ellos y se lo confirmó ver como algo en los ojos del castaño cambió y mostró sus dientes.— ¿Seiya? — llamo al ver como el chico empezaba a gruñirle.
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Vida
AcakCuando la guerra contra el Dios del inframundo término , Athena decidió hacer un tratado de paz con todos los dioses del olimpo y con el mismo Hades para así poner fin a tantos siglos de guerras interminables que siempre terminaban con perdidas en a...
