Narra: Aisha Von Schweetz
Me deslice lentamente por las orillas de la cama cuando creí a Astoria dormida. Y, ahí estuve entonces, sentada con todo el caótico escenario de mi ataque de rebeldía y sus celos de Alfa enfrenteo, seguí el recorrido por la ropa desgarrada, la cama desacomodada, las almohadas tiradas hasta que repare un momento en ella lo único ameno de toda la habitación. Se veía tranquila, sobria, relajada incluso, no pude evitar pensar en las fechas cuando la conocí. Rebelde pero siempre con el entrecejo fruncido, seria, con una mueca bien cargada de desden que jalaba sus labios hacia abajo dándole el aspecto de una persona peleada con la vida, quizá hasta el de un Alfa enfadoso y tirano siendo ella todo lo contrario, más bien de carácter dulce e inquieto, chicoso, algo infantil en cuanto a inocencia, pero terca como una mula cuando se monta en su macho. Repare de nuevo en su silueta, fina como la realeza que rebosa en cada una de sus fibras, más sin embargo, el título no era sinónimo de modales, me costaba tanto creer que había estado tan cerca de esa mujer egipcia, quizá esa Astoria que yo amaba fue la versión que mi imaginación quiso hacer para gose de si misma. Y es que no había nada que negar o algo de que culpar a alguna celosa paranoia, si no que yo la había visto con ella y no vi ni una pizca de tristeza, culpa o arrepentimiento en aquellos ojos metalicos que me atacaron y me juzgaron como lo peor. Al contrario por ella brillaban de admiración y estaba segura que existió o existe algún tipo de atracción física hacia ella, naturalmente, ella es más alta, delgada, con ese color tostado en la piel que le regalaba toques carmín llenos de vida, no como yo, tan pálida como un brote de invierno. Pero lo más importante; ella pertenecía a la casta de Astoria, deslindando de una línea de sangre pura, no como yo, hija de Alfas pero Omega por la poca limpieza de mi sangre. Con ella si tendría un heredero digno.
Deje todo a un lado y seguí mis intensiones de ir al baño, me levanté, me envolví en una bata de seda que Matehuala me había facilitado.
—¿A dónde vas?— Su voz inesperada me causo un sobresalto en el pecho y al darme la vuelta repentinamente en busca de la fuente la encontré tallando se los ojos como un cachorro somnoliento.
—Al baño— Aclaré —, con el tema del embarazo mi vejiga no aguanta mucho líquido.
—Te acompaño— Dio un salto de la cama y se puso los pantalones en un dos por tres, levanto los restos de su camiseta intentando encontrarles un orden pero ya todo era un caso perdido. Me avergonce por haber destruido su prenda, después de todo, de este lado del mundo no tiene repuestos salvo las túnicas que vestía debajo de la armadura y no era justo para ella tener que andar siempre con ese pesado trozo de hierro.
Me dirigi al clóset y saque una camiseta que había comprado hacia meses para ella, sintiéndome peor tras descubrir que era la única que le quedaba. Le ofrecí la prenda de color azul y ella gustosa la tomo para colocarsela encima. Es curioso como algunos colores manipulan las facciones de uno dándoles un matiz completamente diferente, pues juraría que con ese tono sus ojos adoptaban un brillo azulado como aquamarine, por un momento no pude evitar pensar que estaba viendo un flashback de lo que sería nuestro bebé si fuese una niña. Una mujer alta y fuerte gracias a los genes dominantes de Astoria pero con un ligero detalle haciendo referencia a mis ojos azules, de esa forma Astoria se morirá de ternura cada que la mirara, perdidamente enamorada de su hija, siendo incapaz de negarle un capricho.
No se puso zapatos, camino hacia mi y me ofreció su brazo para que me sostuviera.
—Si sabes que tengo apenas 3 meses, ¿No? Aún puedo caminar por mi misma— la Alfa se apenó y retiro su mano en seguida hundiendo la en los bolsillos del pantalón.
Suspire.
En otros momentos la hubiera tomado gustosa y hubiera aceptado que me llevase tiernamente, más, ahora no sabía las intensiones que ella tenía conmigo y no me era fácil confiarme.
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El Alfa Prometido [Chicaxchica]
Lupi mannariUna Alfa y una Omega que no conocian lo que era la imprimacion, mucho menos sus sintomas. Poco a poco los iran descubriendo en medio de una guerra fantástica contra humanos y otras razas mágicas. Solo para terminar descubriendo que están locamente e...
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