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Narra: Astoria Volkovich.


El dulce del plátano, la acidez del vinagre de manzana acompañados con las notas florales de la manzanilla.

-Tienes que tomarlo, papá regañara a Lasse si nos encuentra así.

-Por favor, Søt kanin, te ayudará un poco.

¿Søt Kanin? He escuchado esa expresión en algún lugar antes pero no recuerdo haberlo hecho en esta dulce y aterciopelada vocecita inocente de niña.

-¿Ves que no fue tan malo?

-Si, ya lo sé, ¿Te cuento un secreto? A mí tampoco me gustó.

Con sus manitas diminutas acercó una muñeca de trapo hacia mi arropandome antes de acostarse a un lado. Antes de quedarme dormida extendí mis brazos para tomar su cara, necesitaba saber a quien pertenecía por lo que intente recorrer con las yemas sus rasgos. Ojitos poco profundos rodeados de párpados delicados y piel suave, nariz fina como la de las tortuguitas y labios delgaditos, por el volumen del rostro pude deducir que se trataba de una niña pero no podía ver más allá, mis ojos se cerraban y mis manos se cansaron de su recorrido, pronto la chica también retiro mi palma de si para ponerla al rededor de su pancita diminuta. Mi último vistazo fue un grupo de hombresillos que caminaban felices arreglando la habitación, uno abrió la puerta del armario donde colgaba un espejo e intente ver mi imagen y la de la niña al lado mío pero mis párpados cayeron rendidos ante el sueño y todo se volvió oscuro.


El sol se colo por las delgadas cortinas blancas del hotel arrancandome de las garras del sueño, era la primera vez en semanas que dormía más de 4 horas y también la primera ocasión que soñaba algo raro y sin contexto antes que una pesadilla, me senté sobre la cama meditando sobre mi último sueño y al no encontrarle una utilidad lo descarte por completo, es decir, yo no crecí con niñas más que las sirvientas del palacio y por mis arduos entrenamientos nunca tuve la oportunidad de convivir con otros niños más que rara vez principes y princesas de otras manadas importantes más jamás jugábamos como niños normales, solo nos veíamos de lejos y aguantabamos callados y erguidos las largas charlas de nuestros padres sobre el próximo movimiento del consejo, por lo que creo que debe corresponder a algo que ví en uno de mis viajes solo que ahora no recuerdo a cual.

Seguí mi rutina de todos los días. Me levanté descalza para no hacer ruido y me dirigí a la alcoba de Aisha para estudiar la situación y ver si había algún avance. Nada, seguía ahí tan inerte como siempre, sus cabellos oscuros no se movían pero tampoco perdían su belleza, continuaban rizados y brillantes como si los siguiera cuidando con yema de huevo y linaza o bañados en leche de cabra, su piel pálida seguía rosada justo en las mejillas, me daba la impresión de que el tiempo se había detenido y quizá para ella se trataba de un sueño, quizá sonaba conmigo, quizá con nuestro hijo, tal vez es eso lo que le mantiene el rubor y su cuerpo inmaculado respiraba quieto tan imperceptible que muchas veces me llevo a la locura pensando que había muerto. Me sente en el suelo con la espalda recargada a la cama y envolviendo mis rodillas entregándome a la tonelada de culpas que cargaba sobre mi espalda, no tenía el valor para sentarme a su lado desde que le falle y tampoco he querido hablar con ella, es como si en su silencio aún me reclamará por su estado y no quiero pedirle disculpas, es algo tan vanal como el pez Luna, inutil, sin receptores de dolor y solo flotando a la deriva justo como yo ahora.

Una alerta me impidió seguir sobre pensando. Abdel me necesitaba urgentemente y tenía que acudir lo más rápido posible. Antes de irme me tope con Miriam que iba entrando a la habitación de su hermana para limpiarla y evitar las acostumbradas yagas que aparecen cuando una persona está en coma por mucho tiempo.

-Deberias comer algo, pareces un esqueleto- Me dijo sin voltearme a ver, ella no me hacia directamente culpable pero tampoco soportaba ver su mirada apagada y pérdida, extrañaba a Aisha y había escuchado algunas cosas que ella solía platicar con su hermana; "Ojalá nunca la hubieras conocido", "Te hubieras quedado en la mansión cuando se largo" y "Había pensado nombres hermosos para mí sobrino, ahora, no se si vas a despertar" y solo son algunas de las frases que he escuchado- Hay atún en la despensa.

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⏰ Última actualización: May 16, 2025 ⏰

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