14. Cronicas 2

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   Multimedia: Dank-Ho

   Narra: Astoria Volkovich

   Al regresar, mi abuela me puso a cargo junto con mis dos hermanos de la reconstrucción de la cápsula y en seguida pusimos manos a la obra. Los artesanos avivaron el fuego y nosotros por ser los más fuertes, junto con varios Beta entrenados nos dedicamos a la mineria para poder extraer de las profundidades de la tierra el material del que inicialmente se construyó el búnker.

   —No puedo creer que mi nieta sea pasiva— Exclamó mi abuela cuando yo me encontraba arrodillada en el piso analizando los planos de la construcción lo que le permitió ver la marca que Aisha me había hecho.

   —¡Abuela por el amor de Dios!— Grite avergonzada.

   —No me importa— Declaro alejándose mientras hacia una rabieta infantil. Yo gire los ojos y seguí en mis asuntos sabiendo que mi abuela jamás se comportaría como una abuela común.

   Al finalizar el día, cuando ya todos se encontraban cenando y soportando el frío atroz que se colaba por los agujeros sin reparar de la nave, me escabulli lejos y subí a mi habitación, ahí me encontré con un montón de niños de la manada, todos habían sido juntados y resguardados en los cuartos que no habían sufrido daño para mantenerlos lejos de la nevada. Comprendí que ya no tendría más privacidad y solo me desplace lento entre pares de ojos que me miraban atónitos y curiosos, al llegar a lo que era mi escritorio y ahora servía de cuna tome una hoja de papel pergamino y del clóset negocie con un pequeño niño para que me entregara el arco Hamaya que mi abuela me fascilito hace unos días. Salí siguiendo el mismo recorrido tardo.

   Las flechas Hamaya tenían la capacidad de portar una hoja completa de pergamino pero dadas las circunstancias del clima, dudo que con tanto peso pudiera atravesar la indomable tundra que azota el territorio. Dividí la hoja en varios pedazos pequeños donde apenas cabían unas frases y escribí lo primero, una frase para Aisha que fue bastante fácil de redactar, solo que, cuando me encontraba anudando bien la carta a la flecha, una aterrizó justo en mis pies, la alcance con mi brazo y la desenvolvi.

   "Hola, te extraño mucho, ¿vendrás pronto?.

   Me dijiste que en donde estabas hacía mucho frío, así que he estado pensando que cuando vengas te prepararé galletitas y café… aunque es muy amargo y a mí no me agrada mucho, pero el chocolate nos hace daño, sin embargo dicen que es muy delicioso. También pensé en tejerte un suéter, solo que de lana para que te puedas mover sin problemas. ¿Que color te gustaría?. Enviame tus medidas, ¿Si? Aunque seguro que necesitare mucha lana para cubrir tu cuerpo tan fuerte."

   La última frase hizo que me sonrojara provocando a su vez una sonrisa de ternura en mis labios. Deshice el nudo de mi flecha e incluí una carta con la mayoría de los datos que me pidió, salvo las medidas. No tuve tiempo de lanzarla cuando cayeron por lo menos media docena de flechas con cartas provenientes del mismo destinatario, me preguntó de dónde habrá sacado tantas flechas.

   Después procedi a escribir algo para mi madre y mi manada, pensé en disculparme primero, en explicar la situación y al último hablarle de Aisha, pero termine desechando la idea, mi madre era orgullosa, una disculpa no bastaría, lo primero evitaría que leyera con atención mi explicación pero regresaría su falta para cuando llegue el momento de hablar de Aisha, lo que terminaría con mi escrito en el bote de basura de su despacho y posiblemente, con Durval viniendo a cazarme como un conejo. Empecé de nuevo la carta, omití la disculpa y explique la situación contando todo como tal y como fue y al final me excuse diciendo que había defendido a mi compañera… Lo que terminaría en un coraje extenuante por el hecho de no disculparme, convertido en una furia al saber que me metí en problemas por un par de ojos coquetos comprometiendo a toda la manada y posiblemente iniciando una micro-guerra por un "culo" como diría ella y para rematar sus ganas de arrancarme la garganta serían tantas al no haber recibido una disculpa de mi parte y solo solicitando su ayuda para aclarar las cosas. Eso que conociendo a mi madre en ningún momento tomaría de buena gana el que yo me haya imprimado de la bastaga de una manada liberal que promovía la libre procreación entre miembros de distintas castas priorizando el amor antes que la pureza, lo cual a sus ojos arruinara los más de 5 mil años de genes Volkovich puros e intactos, terminando con varios huesos rotos y en una celda de la mansión. Mi mente estaba dando tantas vueltas que termine por marearme, me deje caer sobre la nieve y perdí mi mirada en el cielo carente esperando encontrar ahí la respuesta a una madre tan difícil enfocada tanto en el "que dirán" que descuida su propia felicidad.

El Alfa Prometido [Chicaxchica] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora