2. Exodo.

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  Multimedia: Astoria Volkovich

  Narra Astoria.

   —No habiamos tenido tiempo de hablar a solas, Pomerania, por fin llegas, ¿en que rincon del planeta te haz estado escondiendo estos 3 años?— Se escucho una voz a mis espaldas que me hizo muy feliz.

   —No me escondia, Durval, solo estaba tratando de encontrar el final de tu estupidez— Respondí con una sonrisa dandome la vuelta, en seguida vi sus prominentes ojos grises acentuados a la perfección por esa cabellera negra y su tupida barba. Hace años que no hablaba con mi hermano mayor, la emoción del momento, me obligó a lanzarme a sus brazos como cuando era niña y me emocionaba verlo llegar de sus cacerías y viajes—. Te extrañe tanto, idiota.

   —Yo también te extrañe mucho, Astoria— Respondió el, abrazándome tan fuerte que provoco que mi espalda tronara—. ¿Como estas?— Me sonrió mostrando sus hoyuelos—, hoy es el gran día, por fin se decidirá el futuro de la manada. No te sientas mal cuando te gane el mando, niña.

   —Por mi, puedes quedartelo, créeme, no peleare— le respondí.

   —¿Sigues en lo mismo?— Pregunto con un tono ligeramente molesto—. Sabes que esa fantasía que tenias de niña ya no es una opción, ahora eres una adulta y para rematar, eres un Alfa y aun peor para mi, tu heredaste toda la fuerza y  recursos de nuestra madre por lo que lo más seguro es que tu seas la elegida.

   —No juegues, no me eches la sal. Por cierto, ¿elegiste a alguien?.

   —Si, me quedare con el beta Chris, así que ese ya esta apartado— No se porque la necedad de mi hermano de convertirlo todo en una competencia.

   —No te precupes, que yo no tengo ningun interes en ninguno de ellos. Siempre estoy en constantes guerras con manadas y no quiero que ninguno de ellos salga lastimado.

   —No tienes remedio, siempre haces lo que se te antoja— Callo un momento y luego esbozo una gran sonrisa—. Por eso serias una grandiosa Alfa.

   Chille como una niña para luego darle un golpe fuerte en la cabeza, el se levantó riendo y siguió molestandome hasta que llegue a mi habitación. Me encerré y el intento forzar la puerta unos segundos, luego se marchó.

   —Apresúrate, futura Alfa— Bromeo y yo le rugi en respuesta.

   A mis espaldas, al lado de mi cama, posado sobre un maniqui se encontraba un vestido gris de seda africana, fino y elegante con acabados en bordados hechos a mano, que sin duda, podria complementar a la perfeccion con mi capa de lobo.

   Me vesti rapidamente sabiendo que con lo pretenciosa que es mi madre ya lo habia entallado perfectamente a mi figura y me lucia simplemente sublime. A pesar de la belleza que destellaba de mi, no me sentía emocionada por la celebración, no quería nada de lo que me ofrecía la manada, no queria ni su mando ni ser parte de ella y mucho menos quería tomar un servidor. Me sentia fatal pero no podia decirle nada a mi madre, porque si lo hacia, ella obviamente se decepcionaria, posteriormente me castigaria o me exiliaria, pues nací y crecí aquí, me prepare toda mi vida para ser Alfa cuando mi madre terminará su mandato, pero ella sí nació para eso, yo no, yo solo quiero pasar el menor tiempo posible en mi forma humana, siendo únicamente un animal salvaje gozando de absoluta libertad y poco razonamiento. 

   —Señorita Astoria, la Omega esta lista— Mencionó Boris, el Servidor de mi madre del otro lado de la puerta. Me disgusta mucho la distincion de castas. Para mi, todos somos iguales. No disfruto ser servida.

   —Gracias. Su nombre es Aisha, dirígete a ella como tal—Le ordene con dureza. No hubo respuesta pero supe que se alejo molesto por el sonido de sus pasos.

El Alfa Prometido [Chicaxchica] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora