9. Samuel 1

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   Narra: Aisha Von Schweetz

   El Palacio Negro de Lecumbrerri, en los años 1900 fue usado como una sanguinaria cárcel humana, pero lo que pocos sabían es que también encerraba criaturas sobrenaturales dentro de sus aposentos. Atrapados por sellos mágicos que impedían la salida de cualquier energía sobrenatural, muchos murieron de inanición con el abandono de la carcel en 1976 pero otros sobreviven hasta nuestros dias, cautivos, presos hasta que los sellos se rompan o su vida inmortal llegue a su fin.Y hoy nosotros estamos aquí. Presos indefensos sin posibilidad de escapar, Abdel lo intento muchas veces pero el resultado era siempre el mismo, volvía a aparecer una y otra y otra vez dentro de las mismas celdas aledañas.

   Mi instinto me atacaba como un millón de ratas hambrientas, mis ganas de llorar y mi desesperación seguian creciendo hasta comprimirme el corazon como una lata de soda, pero no tanto por mi, si no porque algo me advertía que Astoria no estaba especialmente bien. La cuspide de mi ansiedad fue cuando un dolor intenso en el corazón me hizo caer de rodillas gimiendo de dolor.

   —¡Aisha!—Grito Icaro desesperado sin poder auxiliarme desde su celda. Cai al suelo envuelta en un vorágine de agonia, que me retorcia el corazon al compas de una sonata de gemidos dolentes. Icaro y Victaro azotaban el cerrojo con todas sus fuerzas pero no cedía ni un centimetro, hasta que en un último intento no sólo su celda, si no también las demás se abrieron de par en par.

   —Astoria. Astoria esta en peligro, tenemos que encontrarla— Gemi intentando estabilizarme, mientras Icaro llegaba rapidamente a sostener mis hombros para serenarme, más no hubo lugar, salí corriendo disparada pensando que algo malo le había pasado a Astoria. El equipo intento detenerme, pero yo no fui capaz siquiera de escucharlos, tenía que llegar a toda costa y asegurarme que se encuentra bien.

   Al haber sido solamente aparecidos en las celdas individuales no contábamos con rastro para poder localizarnos sin embargo, mi instinto me guiaba a manera de ecolocalizacion resonante con la energía dominante de la Alfa. Fui arrastrada a toda velocidad hacia los niveles inferiores del castillo donde solían confinar a las criaturas más poderosas, como las brujas necromantes, los reptilianos cambia formas, los vampiros neofitos y los lobos Alfa de linajes puros, que es el caso de Astoria. En el tercer nivel subterráneo una hebra de aroma se colo hasta mi subconsciente reconociendo inmediatamente un aroma familiar que me obligo a atravesar entre lamentos y almas hasta llegar a la fuente, encontrando una celda infestada con el aroma aristocrático ya tan conocido, pero ella ya no estaba ahí. Entre lentamente y me concentre, dejé que mis fosas nazales recrearan los pasos de la mujer. ¡Bingo!. Ella habia ido por las escaleras hacia los niveles inferiores, obtenida la respuesta regrese a mi premura, ignorando completamente a los chicos que apenas estaban arribando. En el cuarto nivel no pude oler nada parecido a la Alfa, todo lo contrario en el quinto, que parecía que hubiera estallado una bomba con el aroma de Astoria aqui abajo, cada compartimiento y todos los pasillos estaban contaminados. Mi esperanza disminuyo paulatinamente la quimérica probabilidad de hayarla en un mar de ella misma. 

   —Todo apesta— Exclamó Icaro acercándose a donde estaba. Abdel por su parte chasqueo los dedos y produjo chispas que luego se consumaron en una bola de luz blanca que serviría para alumbrar nuestro andar.

   —A mi me huele fantastico— Defendio Amala, ahogue un gesto de desprecio y decidí avanzar al frente. Recorrí ese pasillo, llegué al final, regrese, fui al siguiente, nada, nada, nada. No sabía dónde, no sabía cómo, no sabía porque todo olía a ella.

   —¡Detente, Aisha!— Grito Abdel interponiendose enfrente de mi y tapando el paso—. De esta forma nunca la encontraremos, si todo huele a ella es porque es un hechizo para evitar que la encontremos. Vamos a tener que separarnos— Divide la esfera de luz que traía en la mano en el equivalente a nosotros—. Icaro, tu vendrás conmigo y con Amala, Aisha, Victaro te acompañará.

El Alfa Prometido [Chicaxchica] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora