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Narra: Astoria Volkovich.


-Pero que maldito frío hace aqui- Se quejaba Durval frotando sus brazos a través de su gabardina oscura.

-Y eso que no viviste aquí casi un año- Respondí yo.

-No sean chillones, este clima es precioso, mejor que el infierno donde se están escondiendo ahora- Recalco Ianthe con brusquedad.

Durval y yo giramos los ojos. Yo estoy acostumbrada a ser molestada por un hermano mayor, sin embargo parece ser algo completamente nuevo para Durval, quien aún no soporta la idea de tener que aguantar a alguien más insoportable que él mismo.

La caravana continuaba avanzando bajo mi cargo, incluso Antares con quién constantemente tenía diferencias, está vez se movía en mi sintonía, atenta a lo que yo decía. Seguimos avanzando sin transformarnos, no sabíamos el poder telequinético de la criatura o que tanto podía sentir nuestra presencia, pero la forma humana es perfecta para esconderse, solo hay que aprender a regular el flujo de energía que un licántropo tiene naturalmente y nosotros como Alfa tuvimos un entrenamiento especial para lograr diferentes estados solo controlando nuestra mente.

De pronto la tierra comenzó a sacudirse estrepitosamente como si algo corriera debajo de su superficie, di la orden de dispersarse en el aire en dirección Oeste y justo cuando nos apartamos de la nieve brotó un Osianurus Artartico, pero no se disponía a atacar, más bien estaba agonizando con miles de cristales espejo incrustados por toda su piel, emitía aullidos y alaridos de dolor clamando por ayuda. Ianthe analizando que era seguro, después de unos minutos se acercó calmando al enorme animal sosteniendo su mandíbula y por primera vez vi algo que no creí posible, pues se quedó tan quieto dejándose acariciar cediendo a las palabras de Ianthe que hablaba en una lengua extraña, quizá nórdico antiguo o Argardiano, solo mirándola fijamente con sus enormes pupilas dilatadas. Con su lengua acaricio a mi hermana como agradeciendo su trato y emitió un quejido de agradecimiento.

-Lo siento...- Susurro Ianthe tomando con fuerza la cabeza del animal- sabes que es lo mejor- agrego melancólica.

¡Crack!

Ya está. Dejo de sufrir. Su cuerpo inerte solo de sacudió de momento y segundos después se desmoronó igual que si hubieran roto un espejo en millones de pedazos, casi convirtiéndolo en arena.

-¡Maldita sádica!- Grito Enzo a punto de llorar-. Te había dejado acariciarlo...

-¿Y que esperabas? ¿Ponerle un nombre?- Antares quien no había dicho ni una palabra en todo el viaje, por fin habia abierto su exasperante hocico solo para molestar-, reacciona, Enzo, estamos en una guerra, no en una excursión al zoológico.

Dicho esto se adelantó parándose justo a mi lado como si quisiera que yo la apoyara.

-¿Por qué las mujeres licántropo son tan sanguinarias?- Le pregunto Durval por lo bajo a Shen, casi sin mover los labios.

-No tengo ni idea, compañero- Contesto el chino de la misma manera.

-A rezar a la iglesia- Okey, Ianthe comenzaba a ponerse en su acostumbrado humor insoportable-, ¿Que tanto dicen de mi?- Se acercó en plan de pleito a los chicos, si no detenía esto ahora arruinaría la misión por completo, lo último que queremos aquí es una competencia de Alfa ya que todos entrábamos en esa categoría y sería un cuento de nunca acabar.

-Esto se acabó- Me le pare enfrente a Ianthe impidiendo que diera un paso mas, Darnisha quien hasta el momento conservaba su lugar, corrió a sostenerme un brazo, yo creo temiendo que iniciara una pelea-. Vuelve a la formación, por favor, estamos en medio de una misión.

El Alfa Prometido [Chicaxchica] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora