**Luna**
Mis pies golpearon los escalones con fuerza mientras corría detrás de Clara, cada paso resonando como un latido acelerado de mi propio corazón. Sabía que esta conversación traería consecuencias, pero no imaginé el nudo de culpa que se apretaría en mi garganta. Al llegar al dormitorio, cerré la puerta con un golpe seco. Clara estaba tendida sobre la cama, su cuerpo sacudido por sollozos que me atravesaron como cuchillos.
-Clara, por favor, escúchame... -supliqué, extendiendo una mano que ella rechazó con un gesto brusco.
-¡Vete de aquí, Luna! -Su voz era un hilo roto, cargado de decepción.
-Déjame explicarte. Necesito que entiendas...
-¿Qué más hay que entender? -Se incorporó de un salto, sus ojos inyectados en ira y dolor-. ¿Que te estabas acostando con mi hermano? ¿Esa es tu gran explicación?
El silencio pesó como una losa antes de que yo, con la cabeza gacha, murmurara:
-Sí.
-¿En serio? -Su risa fue amarga, cortante-. ¡Creí que era solo un beso estúpido! Algo sin importancia, ¡pero esto...!
-No fue solo eso, Clara. -Respiré hondo, sintiendo el peso de cada palabra-. Me acosté con Devon en el hotel.
El horror se pintó en su rostro.
-¿Perdiste tu virginidad con... con ese idiota? -Su voz se quebró al mencionarlo.
-Sí... -La vergüenza me quemaba las mejillas.
-No, no, no... -Negaba frenéticamente, como si pudiera borrar mis palabras-. ¿Sabes lo que hiciste?
-Clara, lo siento... -Avancé hacia ella, pero retrocedió.
-Luna, no es solo que hayas estado con él. ¡Yo misma te dije que me encantaría que estuvierais juntos! -Sus manos se aferraban a las sábanas, blancas de rabia-. Pero me mentiste. Pensé que eras mi amiga.
-¡Lo soy! -grité, ahogándome en mis propios sollozos-. ¡Eres mi mejor amiga! Pero no somos pareja, Clara. Solo... solo me ayudó.
-¿A qué, Luna? -Su mirada era un desafío-. ¡Por el amor de Dios, explícame!
-¡Se lo pedí! -confesé-. Quería aprender, necesitaba...
-¿Perdiste el juicio? -Casi escupió las palabras-. ¡Mi hermano es igual que ese imbécil de tu ex! No sabe comprometerse, no te dará flores ni promesas, ¡mucho menos amor!
-¡Lo sé! -grité, desesperada-. El trato era solo sexo. Nada más. Pero te juro que termina hoy.
-No. -Su voz se suavizó de repente, sorprendiéndome.
-¿No... qué?
-Pueden seguir. -Sus ojos brillaban con lágrimas no derramadas-. No me importa, en serio. Solo... -Me agarró las manos con fuerza-, prométeme que no te enamorarás de él. No quiero verte sufrir.
-Tranquila, lo tengo controlado -mentí, sintiendo cómo mi corazón traicionero latía por Devon.
-Eso espero. Pero tened cuidado.
Su abrazo fue tan fuerte que me devolvió el aliento, ahogando mi culpa en su calor. De pronto, rompió el contacto con una risa maliciosa:
-Bueno, cuéntame... ¿es cierto que mi hermano es un experto en orgasmos?
-¡Clara! -chillé, escandalizada, justo cuando la puerta se abría y los chicos entraban, encontrándonos en medio de risas ahogadas.
-Definitivamente, estáis locas -murmuró Zein, arqueando una ceja.
El mes en la casa de la playa fue un sueño dorado, aunque Devon era un enigma. ¿Por qué me tomaba de la mano durante las películas? ¿Por qué sus brazos me envolvían después del sexo, como si temiera que me fuera? Una noche, desperté con sus dedos enredados en mi cabello, y al amanecer, un beso en la frente que me dejó sin aliento. No lo entendía... pero anhelaba cada gesto.
La cena familiar estaba en pleno apogeo cuando el teléfono sonó. El padre de Clara atendió con voz grave:
-Eduard Clark al habla. ¿Quién es?
El murmullo cesó al escuchar la palabra *"oficial"*. Todos contuvimos el aliento.
-Gracias -murmuró antes de colgar, su rostro sombrío.
-¿Encontraron a Wili? -preguntó Lili, tensa.
-Sí. -La respuesta fue un alivio envenenado-. Hallaron un coche calcinado. El DNI era suyo.
-Está muerto -declaró Devon, frío como el acero.
-Así parece.
-Bueno, al menos podemos volver a clases sin preocuparnos -dije, intentando aligerar el ambiente.
-Mierda, se me olvidaba -gruñó Zein-. Las vacaciones terminan.
-Cariño, ¿el campeonato de fútbol es esta semana? -preguntó Clara, entrelazando sus dedos con los de él.
-Sí. Y Devon vuelve al equipo.
Los chicos se abrazaron, disipando la tensión con risas.
Al día siguiente, de vuelta en la ciudad, la realidad me golpeó.
Al entrar en casa mi celular vibro:
Mensaje de Piter :"*Necesito hablar contigo*
Justo cuando iba a responer el timbre de mi puerta sonó, al abrir ahí estaba Devon.
-¿Puedo pasar? -Devon sonreía, ese gesto que me derretía por dentro.
No respondí. Me lancé a sus brazos, y nuestros labios se encontraron en un beso. Terminamos en el sofá, piel contra piel, perdidos en un éxtasis que solo él conocía cómo dar.
-Eso estuvo... -murmuró él después, con voz ronca.
-Increíble -terminé, temblando.
-Iba a decir espectacular, pero vale.
-Siempre tan elocuente -bromeé, pero al mirarlo, supe la verdad: estaba perdida.
Idiota, me maldije. ¿Cómo te enamoraste de él?
Sus ojos me encontraron, y entonces... ese maldito beso en la frente. No lo hagas, suplicaba mi mente. No me des esperanzas.
-¿Qué pasa, Luna? -preguntó, al notar mi expresión.
-Devon, esto termina hoy. -Las palabras me sabían a ceniza.
-¿De qué hablas?
-De nosotros. Mañana volvemos a la rutina. Ya no somos *amigos con derechos*. Aprendí lo que necesitaba.
Su rostro se endureció.
-¿En serio? ¿Ahora? -Su risa fue cortante-. Claro. No vaya a ser que yo te impida conquistar a medio campus.
Era una salida fácil, y él lo sabía. Pero asintió, vistiéndose con movimientos bruscos.
-Devon -llamé cuando ya estaba en la puerta-. ¿Estamos bien? Como amigos...
-Claro -respondió sin mirarme-. Como fue el trato. Adiós, Luna.
El portazo resonó en mi pecho. Y entonces, sola en el sofá, maldije el día en que Devon Clark regresó a mi vida... y peor aún, el día en que se llevó mi corazón con él.
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El Peso Del Deseo
Romance[HISTORIA COMPLETADA] Luna Steve perdió a sus padres a los 12 años y los padres de su mejor amiga y a la vez sus vecinos se conviertieron en sus tutores legales.Clara y Devon son hermanos hijos de este maravilloso matrimonio que acogió a Luna.¿Que p...
