**Luna**
La noche había sido interminable. Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro de Devon: su sonrisa burlona, sus manos recorriendo mi piel, ese maldito beso en la frente que me derretía por dentro. Ahora, frente al espejo, las ojeras moradas bajo mis ojos delataban mi insomnio.
-Genial -murmuré mientras aplicaba corrector con dedos temblorosos-. Segundo año de universidad y parezco un panda deprimido.
Opté por un maquillaje minimalista: una línea sutil de eyeliner, brillo en los labios y un vestido floreado que contrastaba con el caos en mi pecho. Al salir, el rugido del motor de Devon al pasar frente a mi casa me hizo contener el aliento.¿Me habrá visto?
El claxon de Clara interrumpió mis pensamientos.
-¡Vamos, monada! ¡Hoy empieza nuestra era de universitarias sofisticadas! -gritó desde el auto, con ese entusiasmo que solo ella podía tener a las ocho de la mañana.
Me subí y la abracé con fuerza, hundiendo la nariz en su perfume a vainilla.
-Antes de arrancar... -tragué saliva-. Terminé con Devon.
Sus ojos se redondearon. -¿Cuándo?
-Ayer. -Mi voz sonó quebrada. Las lágrimas amenazaban con arruinar mi maquillaje recién puesto.
-¡Ay, no! -Me tomó la barbilla con suavidad-. Luna... ¿te enamoraste?
El nudo en mi garganta se desató. -Sí -confesé entre sollozos.
-*Mierda* -susurró, abrazándome como si pudiera protegerme del dolor-. Vamos, usa mi maquillaje. Y por favor... olvídate de él. Ya sabes cómo es Devon.
-Lo sé -respondí, aunque mi corazón se negaba a aceptarlo.
La universidad bullía con la energía del inicio de curso. Globos, risas y pancartas de "¡Bienvenidos!" adornaban los pasillos. Al abrir mi taquilla, una voz me heló la sangre:
-Luna.
Me giré lentamente. Piter estaba allí, con una sonrisa tensa.
-¿Qué tal las vacaciones? -preguntó, fingiendo normalidad.
-Bien. ¿Tú?
-Estuve con mis padres. Preguntaron por ti.
-Dales saludos -farfullé, intentando cerrar la taquilla.
-Luna, lo siento mucho. No sé por qué hice lo que hice.
-Claro que lo sabes -susurré-. Pero ahora... te entiendo.
Sus cejas se alzaron. -¿De qué hablas? ¿Acaso tú...?
-Sí. -El peso de la confesión me aplastaba-. Pasó.
-¿Por qué demonios hiciste eso? -rugió, atrayendo miradas curiosas.
-¡Cálmate! -le rogué, arrastrándolo hacia afuera. Entre la multitud, los ojos de Devon clavados en mí me quemaron la nuca.
Al llegar al patio, Piter estalló:
-¡Me esperaste meses para dárselo a otro!
-¡No era tu derecho, Piter! -grité-. Las cosas no se fuerzan, simplemente suceden.
Se pasó una mano por el pelo, desencajado. -¿Con quién fue? ¿Lo conozco?
-No. Y ya no importa.
-Eres una pu-
No terminó la palabra. Un remolino de movimiento, y entonces él apareció: Devon agarró a Piter por los hombros y le clavó un puñetazo que lo envió al suelo.
-La próxima vez que le grites a Luna o a cualquier mujer, te mato -gruñó, con una voz tan fría que hasta yo me estremecí.
Zein y Clara tuvieron que sujetarlo mientras yo, paralizada, era arrastrada al baño de chicas por Clara.
-¿Por qué saliste con Piter después de que te gritó así en medio del pasillo?
-Porque quería hablar con el Clara,en parte lo entendí.
-¿Que te fumaste?
-¿Cómo?
-Pregunté que te fumaste porque no te veo hablando coherentemente.
-Piensalo bien Clara.Piter es un chico guapo y experimentado,no aguanto estar sin sexo.
-Sabes que podía haberte dejado primero antes de pegarte los cuernos ¿no?
-Eso también es verdad_bajé la cabeza_es que soy estúpida.
La puerta se abrió de golpe. Devon irrumpió, ignorando los carteles de "Damas".
-Sal -le ordenó a Clara, sin apartar los ojos de mí.
Cuando nos quedamos solos, su respiración era agitada.
-¿Por eso terminaste? ¿Para volver con ese imbécil?
-¡Yo no terminé contigo! -exploté-. Terminó el trato. Punto.
-Podríamos haber seguido hasta que encontraras a alguien... -Su voz se quebró, una grieta inusual en su fachada.
-¡Ese es el problema, Devon! -grité, las lágrimas cayendo sin control-. Ya lo encontré.
-¿Qué?
-¡Que me enamoré! -El grito resonó en las paredes.
-¿Sigues enamorada de ese idiota? -rugió, avanzando hacia mí.
-¡Me enamoré de ti, imbécil!
El silencio que siguió fue tan espeso que podía oír el latido de mi propio corazón. Devon me miraba como si acabara de crecer una segunda cabeza.
-Esto no es bueno -murmuró al fin-. No era parte del trato.
-Ahora te importan las reglas -reí, amarga-. Por eso terminé. Porque soy una estúpida que se enamoró.
-No sé qué decir...
-No digas nada -corté, secándome las lágrimas-. Solo... no me hables más. Y por favor, no me defiendas. No soportaría tu lástima.
Salí corriendo antes de que pudiera responder.
En el estacionamiento, el mensaje de un número desconocido hizo vibrar mi teléfono:
*"Ese vestido te queda increíblemente sexy, nena."*
Al alzar la vista, reconocí la sonrisa traviesa de Manuel al otro lado de la calle. Levantó la mano en un saludo casual, y por primera vez en días, sonreí de verdad. Necesitaba un amigo, y él siempre supo ser eso.
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El Peso Del Deseo
Romance[HISTORIA COMPLETADA] Luna Steve perdió a sus padres a los 12 años y los padres de su mejor amiga y a la vez sus vecinos se conviertieron en sus tutores legales.Clara y Devon son hermanos hijos de este maravilloso matrimonio que acogió a Luna.¿Que p...
