Narra Ghost...
La cabeza me daba vueltas, sentía náuseas, sé beber, ¿cómo un simple trago me puede hacer sentir así?
- ¿Te sirvo otro trago? - sugería Esposito, yo escuchaba las voces como si todos estuviésemos debajo del agua.
- Sí... - respondí mientras asentía.
- ¿Estás bien? - Soap me interrogaba.
- Me siento mareado, no siento las manos...
- Tal vez deberías dejar de beber, has bebido suficiente.
- Luego de este trago me iré.
- Te acompañaré entonces.
Terminé con el trago que me sirvió Esposito de una sentada, hice una mueca de ardor y cerré los ojos con fuerza antes de levantarme de la silla.
Cuando me levanté, sentí como el alcohol corría por mi sangre, perdí el equilibrio y Johnny me sostuvo antes de caer.
- ¿Seguro estás bien?
- No lo sé, necesito descansar, la cabeza me va a estallar.
- Espera aquí, llamaré a Luciana, ¿dónde se metió?
- Deja a Zanetti tranquila, debe estar buscando mas hielo, solo necesito estar en mi cama.
- Maldito terco...
Johnny me llevó hasta mi habitación y me lanzó sobre la cama, reboté un par de veces y luego abracé la almohada, de pronto sentía sueño y mucha excitación, el licor hace cosas interesantes.
- Llámame si te sientes peor, buscaré a Luciana para que te revise. - insistía MacTavish.
- Cierra la puerta Johnny, nos vemos mañana...
Estaba a punto de quedarme profundamente dormido cuando sentí aroma a lavanda entrar a la habitación, me levanté de un salto al darme cuenta, ¿Silvia?, pero si ella está en California.
El corazón se me aceleró, la habitación está completamente a oscuras pero conozco ese aroma, veo una silueta curveada al fondo de la habitación, cerca de la pared.
- ¿Estás aquí? - interrogué, me sentía ilusionado.
- Sí, aquí estoy Simon... - respondía ella, escuchaba su voz distorsionada, el trago tenía algo, pero no me importa, ahora ella está frente a mi.
Me acerqué a ella en la oscuridad, cierro los ojos, me hace doler la cabeza ver todo tan borroso y oscuro, sujeté su rostro con mis manos enguantadas, me quité la máscara, arrojándola al suelo, junté mis labios a los de ella, no saben a licor como los míos, está sobria.
Sus labios estaban fríos, eso me extrañó, pero poco a poco los voy calentando, ella deslizó sus manos al cierre de mi pantalón, y en segundos me desnudó, sujetando mi miembro erecto entre sus manos, no sentía sus uñas afiladas, debió habérselas cortado.
Si ella estaba aquí era porque me había perdonado, por primera vez en tanto tiempo me siento felíz y soy capaz de sonreír.
- Estás muy sonriente. - ella se reía.
- ¿Cómo no estarlo? - la interrumpía besándola.
- ¿Quieres usar protección? - interrogó ella dejándome sin aliento.
- ¿Para qué, si tienes un implante subdérmico.
- No, tengo una t de cobre.
- ¿No tenías un implante subdérmico?
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Bravo Ghost: Lavender (SAGA COD #3)
RomantikLo tenía a él, ¿que más podía pedir?, nos saltamos todos los pasos al principio, avanzamos tan rápido que colisionamos, terminando destruidos en el proceso. Silvia, ingeniera informática Argentina de ascendencia italiana radicada en Bristol, trabaja...
