Desperté de un salto y gritando, encontrándome en la casa de Simon de madrugada, en la casa del Simon que conozco, el corazón me dolía por la fuerza con la que latía, sequé mi sudor y escuché pasos venir con fuerza hacia mi dirección.
Entonces ví a Simon, a mi Simon, encendiendo todas las luces de la casa, y quedándose de pie, frenando en seco al verme.
— ¡Silvia!, ¡¿Pero que carajos?!, ¡¿Dónde carajos te habías metido?!, estuvimos semanas buscándote por todas partes.
Me encontraba en la cama, con la última vestimenta que recordaba haber usado antes de desaparecer del mundo que conocía, extendí mis brazos, quería abrazarlo.
Simon corrió hasta a mi y me cogió en brazos con fuerza, acariciaba mi rostro con desesperación, yo igual sin poder creer que se trataba de él.
— ¿Eres mi Simon?, ¿Lo eres?, dime qué sí. — interrogaba de forma atropellada entre lágrimas y respiración entrecortada.
— Tu Simon, tuyo, tuyo de nadie más, tranquila, tranquila, ya todo pasó, lo que sea que haya ocurrido, ya es cosa del pasado. — Simon me calmaba con sus abrazos, acariciando mi cabello y besando mis mejillas.
Lo abrazaba con fuerza, no quería irme nunca, no queria que él se fuera nunca de mi lado y lloraba como nunca antes había llorado.
— Cálmate un poco, necesito que me digas que fue lo que ocurrió, ¿cómo apareciste aquí?, ¿cómo no me dí cuenta de que estabas aquí?, ¿cómo es que nadie se dió cuenta de qué estabas aquí?
— Porque no estuve aquí Simon.
— ¿Entonces como es que apareciste aquí de pronto?
Entonces recordé a Kate Hobbes, y debía preguntar.
— ¿Qué ocurrió cuando desaparecí?
— Una mujer estaba en nuestra habitación de hotel en Nueva Zelanda, estaba enloquecida, gritaba como loca e intentó huir.
— ¿Cómo era?, ¿ojos negros?, ¿cabello oscuro? — interrogué.
— Sí, sí, estaba uniformada, tenia el mismo sombrero que tú, exactamente el mismo, ¿conoces a esa mujer?
— ¿Cómo te dijo que se llamaba?
— Ese es el asunto, una locura, decía llamarse Kate Hobbes, como el expediente Sierra 15 de tu hermana, es imposible.
— No es imposible, ¿dónde está ella ahora? — interrogué.
— Desapareció, huyó, no la vi más, creí que tenía algo que ver con tu desaparición y la busqué por todas partes pero era como si se la hubiese tragado la tierra.
Volví a abrazar a Simon, anclandome en su cuello y percibiendo su aroma dentro de mi, es él, es su piel, es su máscara, es su voz.
— Algún día te contaré que fue lo que ocurrió. — pronuncié sintiendo debajo de la camiseta la foto grupal del equipo del otro lado.
— No me importa, me importa que te tengo aquí conmigo de nuevo.
— ¿Cuanto tiempo perdimos?
— Nos quedan dos semanas de luna de miel.
— Hay que aprovecharlas.
— Entonces tendremos que regresar a Nueva Zelanda. — decretó él, escuchaba como se le escapaban algunas risas.
Y nos fundimos en un abrazo, el alivio de volver, era inexplicable, todo sigue igual aquí, como siempre debió ser, entonces así era que debía regresar, muriendo, tenía sentido, yo era la falla en la matrix, al ser eliminada, todo volvería a su estado original.
Ya luego me enfrentaré a todo lo que ocurrió aquí mientras no estaba, las reacciones de los demás, las explicaciones que quieren que dé, lo único que me importa ahora es abrazar a Simon.
— Mi Simon. — susurré en su oído, acariciaba su cabello por debajo de la máscara.
Narra Roach...
Y del otro lado, Price, Ghost, Gaz, Soap y las hermanas Zanetti, gracias a la valentía y sacrificio de la visitante Silvia, pudieron liquidar a Shepherd y huir del asedio shadow.
Trajeron consigo el cuerpo inerte de lo que se suponía que era Silvia, cuando Price se acercó a darle un último adiós, quitó el sombrero, encontrando el cuerpo y rostro de Kate Hobbes, la que él conocía y conoció por tantos años abrigando debajo de sus alas en el equipo.
El Simon Riley de ojos azules grisáceos, se impresionó, porque sabía que segundos antes quien portaba ese uniforme con sombrero de pescador de solapas era una Silvia, no una Hobbes, pero no dijo nada.
Luciana, de ese mundo intentó salvarla, pero no pudo, teniendo todos que aceptar que una querida compañera había hecho un último sacrificio para mantenerlos a todos a salvo.
Y la de Silvia de ese mundo, se acercó al cuerpo, acarició su cabello, cerró sus ojos con cuidado y tomó el sombrero de pescador con solapas, sombrero que usaria a partir de ese dia en honor a la compañera caída, haciéndolo parte de su uniforme.
FIN
N/A:
Estos capitulos especiales, si se quiere, los tenía en mente desde hace mucho tiempo, porque quería explorar un poco el tema de la diferencia física entre los personajes del Call of Duty Modern Warfare clásico y el reboot.
Por otro lado, también es una excusa razonable para darle explicación a la nueva obra que empecé titulada “Drive: MacTavish” en dónde el protagonista es el Soap de COD MW clásico y nuestra querida Luciana (ví un poco de hate hacia esa nueva obra pero no me importa. Además Drive: MacTavish no forma parte del canon por así decirlo de la saga cod de mi universo.
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Bravo Ghost: Lavender (SAGA COD #3)
RomanceLo tenía a él, ¿que más podía pedir?, nos saltamos todos los pasos al principio, avanzamos tan rápido que colisionamos, terminando destruidos en el proceso. Silvia, ingeniera informática Argentina de ascendencia italiana radicada en Bristol, trabaja...
