Narra Ghost...
— ¡¿Qué hiciste qué?! —exclama el de mohicano totalmente incrédulo y sus ojos desorbitados mientras me cuestionaba.
— Baja la voz Johnny. — pedí tratando de hacerlo entrar en razón.
— ¿Pero por qué hiciste eso?, tú la amas, ¿Te volviste loco? — me cuestionaba ladeando su cabeza y acercando su cara a mi que me encontraba frente a él en la mesa.
— No puedo amar a alguien con el desastre que tengo en mi vida justo ahora.
— ¿Cuál desastre?, tener a una mujer que te ame no es un desastre.
— Para ti es fácil decirlo por la vida de fantasía que tienes con Naiara.
— Y jamás le haría lo que le hiciste a Silvia, ¿qué te ocurre Riley?
— Ella no es un centro de rehabilitación, no puedo cargarla con mis preocupaciones, debo encargarme de esto por mis propios medios.
— ¿Y después irás a buscarla?
— ...
— Irás a buscarla, ¿cierto?
— ...
— Hermano, ¿qué carajos crees que estás haciendo?
— Estoy tratando de protegerla, sus padres murieron, solo tiene a su hermana, necesita a alguien que sea un apoyo para ella, yo no estoy sano en este momento para eso.
— ¿Protegerla de quién?, ¿De ti?, ella es una adulta, la estás subestimando.
— Yo no puedo ahora mismo ser el apoyo que ella necesita que sea.
— ¿No puedes o no quieres?
— No puedo Johnny, ni siquiera puedo conmigo mismo.
— ¿Estarás dispuesto a ver cómo ella encuentra apoyo frente a ti?, sabes sus gustos, ella podría conseguir a alguien en esta misma base y tendría todo el derecho de hacerlo.
— Con una mierda...
— ¿Qué?, ¿No lo habías pensado?
— ¿Sabes qué?, tengo que dejar que ella tome sus decisiones, tú mismo lo has dicho, ella es una adulta, estará bien, tengo muchas cosas por las cuales preocuparme.
— Sí, como de Luciana, por ejemplo.
— Dios...
— Hará que te tragues una botella de veneno entera por lo que le estás haciendo a su hermana.
— Preferiría hacer eso sinceramente a haber tomado ésta decisión.
— Si te estás arrepintiendo tal vez deberías pensarte mejor las cosas, tienes tiempo Riley.
— Ya tomé mi decisión.
— Me rindo contigo definitivamente...
Suspiré apoyando mis manos sobre la mesa y balanceando mis pies con energía y nerviosismo.
— Me excedí... — confesé.
— ¿En qué te excediste?
— Le pedí a Zanetti supervisar su entrenamiento del otro día.
— ¿Por qué lo hiciste?, ella tiene a su propio escuadrón, sabes que Silvia está bajo su mando ahora, ¿solo quieres molestarla?
— Al menos déjame hablar maldición.
— ...
— A Zanetti le faltaba un poco de apoyo en la instrucción, yo solo me ofrecí.
— ¿En eso fue en lo que te excediste?
ESTÁS LEYENDO
Bravo Ghost: Lavender (SAGA COD #3)
RomanceLo tenía a él, ¿que más podía pedir?, nos saltamos todos los pasos al principio, avanzamos tan rápido que colisionamos, terminando destruidos en el proceso. Silvia, ingeniera informática Argentina de ascendencia italiana radicada en Bristol, trabaja...
