Algo salió mal :(

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Desperté al día siguiente, como si hubiese dormido durante años, abrí los ojos poco a poco, dándome cuenta que la otra Silvia se encontraba en la cama de al frente, en la litera de abajo, durmiendo con la boca abierta, Dios mío, ¿yo duermo así?, que vergüenza.

Me levanté de la cama y me senté en el borde con la cabeza entre las manos, pensando en qué hacer, ¿cómo sería la mejor manera de salir de aquí?, ¿el tiempo pasa de igual forma allá o se ha detenido?

Me alisté, debía ponerme el sombrero de vuelta antes de que tocaran la diana, la mañana se fue en duros entrenamientos, así que solo utilicé una balaclava, es una tortura ejercitarse así, apenas puedo respirar.

— ¿Para qué nos entrenan tanto? — interrogué a Simon que lo tenía al lado trotando.

— ¿Cómo que para qué?, hay que matar a Makarov. — respondió.

Me detuve en seco en medio de la pista, los demás reclutas que seguían trotando al pasarme por los lados me tropezaban con sus hombros, intentaba respirar lo más que podía pero el vapor que emergía de mi cuerpo era desagradable, ¿qué hago?, ¿aguantar la respiración?

— ¡Hey Hobbes!, ¡¿qué ocurre?! , ¡¿quieres hacer 10 series de sentadillas búlgaras?! — exclamaba MacTavish a lo lejos, es extraño tenerlo aquí como superior.

— ¡No señor! — respondí volviendo al trote.

— ¡Entonces muévete! 

Sacudí la cabeza y seguí con todas mis fuerzas, ¿Makarov está vivo aquí?, todo lo que sé de él es por personas que lo conocieron, yo llegué a la 141 justo después que lograron matarlo, todo lo que hizo ese monstruo, todo lo que le hizo a mi hermana, y ahora tengo la oportunidad de ayudar a darle caza.

Al terminar los entrenamientos, corrí a los baños a lavarme la cara, aprovechando que no había nadie, el agua helada me refrescaba, respiraba hondo y me sostenía del borde de lavabo, viéndome al espejo.

— ¿Silvia?, pensé que estabas en el almacén. — escuchar la voz me hizo girar aterrorizada, el sudor volvió a salir de mi frente, tropecé sobre mis pies y mi espalda chocó con la pared.

— ¡Simon! — exclamé viéndolo a los ojos.

— Me siento raro cuando me llamas así. — él se reía, y su risa era exacta a la de mi Simon, lo que hizo que me sonrojara al escucharlo.

— Pero así te llamas. — solté esquivándolo.

Caminé lo más rápido que podía para salir de ahí sin tener que correr.

— ¡Oye Silvye!, espera. — Simon me alcanzaba.

Al salir de los baños vi al fondo a la otra Silvia, no nos podían ver al mismo tiempo.

— Mierda, mierda. — maldecía viendo a los lados, tratando de encontrar un pasillo libre para perderme. — Hablamos después, tengo muchas cosas que hacer. — tartamudeé.

Corrí, porque no tenía otra opción, corrí con todas mis fuerza, de regreso a los dormitorios, cubriéndome la cara con la balaclava y tratando de mantener mi cabello rubio en su lugar para no delatarme.

Entré a la habitación, y cerré la puerta detrás de mi con fuerza y descansé la espalda en ella, encontrándome a mi otra yo frente a mi, acomodando unas cajas.

— Mierda. — mascullé asustada.

La otra Silvia me vió de arriba abajo, inexpresiva, el estomago me da vueltas, es muy extraño verme así, en tercera persona.

— ¿Qué te pasa? — interrogó ella con expresión de fastidio. — te ves rara solo con la balaclava, parece que estuvieras calva.

— ¡Simon!, ¡Simon te busca quiere hablar contigo! — aclaré la garganta, estaba gritando así que bajé el volumen de mi voz y la engolé para que no se pareciera tanto a la mía. — le dije que estabas ocupada.

Bravo Ghost: Lavender (SAGA COD #3)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora