No podía guardarme este secreto por más tiempo, ¿quedarme aquí en otra dimensión sin decirle a nadie?, pensé que pasaría algo malo al decírselo a este Simon al principio, pero ese tal Roach no me advirtió de nada, así que supuse que nada malo pasaría al contarlo.
Ahora que este Simon guarda mi secreto, me ayuda a que los demás no me descubran, con que él lo sepa ya es demasiado, nadie más necesita saberlo, de todas formas, ya sé que puedo salir de aquí, y espero que no me tome demasiado tiempo.
Antes de irnos, nos tomamos una foto grupal, pedí una copia y la guardé en mi uniforme, debajo de mi camiseta cerca de mi corazón, y le entregué una copia que hice a escondidas con la fotocopiadora de la oficina de Price a Simon, de la fotografía que le enseñé como prueba para que supiera que no soy de aquí, ¿imprudente?, posiblemente, ¿me importa?, por supuesto que no, por algo lo hice, no podía aguantarme, debía dejar una huella de que estuve aquí y que existen mucho más que simplemente lo que conocemos, aunque le pedí a Simon que manejara esa fotografía con extrema discreción.
— ¡Espero que recuerden este día, porque hoy, el cabrón de Makarov muere! — exclamaba Price con fervor dirigiéndose a cada uno de nosotros que nos encontrábamos preparados y sentados dentro del avión, listos para la inserción.
Todos a bordo perdieron la cabeza, celebrando antes de incluso llegar a la ubicación, no dije ni una palabra, me parecía que eso sería excederse, como también al parecer, la otra Silvia pensaba, en total silencio observándome, debo desviar la mirada o ella también va a descubrirme.
Price se acercó a nosotros para refrescarnos sobre el plan.
— Rodearemos la ubicación, como un cigarrillo encendido en un hormiguero, obligando a Makarov a salir del hoyo en el que se esconde. — pronunciaba Price.
— Y vaya lugar para esconderse, la Polinesia Francesa. — comentaba el otro Simon al limpiar su armamento.
— Si todos nos ponemos de acuerdo, esto pueden ser unas vacaciones en lugar de una misión. — Gaz comentaba alzando las cejas como si en serio lo estuviese sugiriendo y la otra Silvia y yo, reímos al mismo tiempo y de la misma forma, tuve que disimular y empecé a toser para desviar la atención.
Todos nos observaron y Simon me vió directamente y negó con la cabeza y eso lo podía interpretar como "deja de reírte".
— Bravo 0-7, Sierra 15 y Bravo 0-5 juntos, los demás conmigo, liquiden a todo lo que se mueva, rusos, perros, mercenarios, quiero todo lo que esté relacionado con ese maldito 3 metros bajo tierra. — ordenaba Price, exagerando la situación.
— Sobre todo los perros. — menciona MacTavish haciéndome fruncir el ceño.
Que lástima que la inserción se haya tenido que hacer a altas horas de la madrugada y no en la mañana para poder ver las costas aguamarinas cristalinas de arena blanca suave, con suerte, al regresar podré ver algo a través de la ventana del avión, aunque sea un poco.
Aunque a pesar de la obscuridad, el reflejo de las luces del avión aterrizando entre una zona rocosa y selvática lejana en donde cruzamos un largo tramo por lanchas para no llamar tanto la atención con el avión, iluminaba tenuemente el agua transparente moviéndose lentamente en la orilla.
— ¡Bajen, bajen ahora! — gritaba Price al ver que la compuerta se abría.
La brisa entraba con suavidad, aroma a coco, agua salada y hierba entraba por mi nariz haciéndome suspirar, no puedo creer que este sea el lugar de la inserción.
— Pero que bien huele, ¿no? — comentaba Luciana en voz baja.
— Tengo años sin olfato por el tabaco, pero imagino que este puto lugar huele a resort. — respondía Price metiéndose en la maleza.
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Bravo Ghost: Lavender (SAGA COD #3)
RomanceLo tenía a él, ¿que más podía pedir?, nos saltamos todos los pasos al principio, avanzamos tan rápido que colisionamos, terminando destruidos en el proceso. Silvia, ingeniera informática Argentina de ascendencia italiana radicada en Bristol, trabaja...
