Toda mi vida atravesando por cualquier cantidad de cosas nefastas, sobre poniéndome a todas ellas para seguir adelante, los años han pasado y no dejo de sufrir, no dejo de estar en un estado de agonía permanente.
Me han entrenado por años para matar y que no me maten, y para que por supuesto lo recordara todo el tiempo, sé que estas cosas pasan, por épocas estoy bien con eso, estuve bien con eso, pero ahora, cuando tenía el mundo entre mis manos, una motivación real para seguir adelante, todo cambió de repente.
Antes no estaba en condiciones, mi mente era un tormento, un constante recordatorio de que lo mejor era continuar con mi vida como la había vivido desde siempre, que nadie dependiera de mi, que yo no dependiera de nadie, pero quise hacer las cosas diferentes, porque no soy una máquina y se supone que tenía derecho a amar, a que me amaran y nunca sentí miedo por eso, sabía que sería difícil, pero no imposible.
Me sentía seguro de intentarlo, estaba preparado para hacer una vida que me perteneciera solo a mi, la terapia funcionó, tenía el apoyo de todos, y ahora esto me cae como un balde de agua fría, es como si me dijera "te lo dije".
Diría que el amor me volvió débil e inseguro, pero todo lo contrario, me dió fuerzas para intentar cosas que nunca me había propuesto, pero no fue suficiente, ahora todo el amor que siento atascado en el pecho, no tendrá destinatario, se quedará conmigo para siempre.
Tomé la radio para comunicarme por última vez...
— Bravo 7-1 a todos los Bravos y Sierra 15...
— Aquí Soap, te recibo...
— Gracias por todo Johnny, lleva a Leon al partido del Manchester City por mi, dile a Zanetti que lo siento.
— ¿De qué carajos hablas Capitán?
— Gracias Price, que sé que me escuchas, gracias a ti, a Gaz...
— ¿Dónde estás? — exclamaba Price.
— ...
— ¡Ghost! — escuché el grito de Johnny antes de desconectar la radio.
Hacia ejercicios de respiración, no soy un cobarde, nunca lo fui, hice todo para protegerla y no funcionó, me alejé, tomé terapia, volví con ella, no quiero volver a sentir esto por nadie más que no sea Silvia, y ya no tiene caso.
Tomé de nuevo la pistola y la acomodé a un lado de mi cabeza, cerré los ojos, y entre el silencio del bosque, el rio pacifico y la brisa tenue moviendo los arboles, en mi mente pasaban solo recuerdos de ella, cuando la vi por primera vez, cuando estuvimos juntos la primera vez, cuando se perdió en el centro de la ciudad y fui a buscarla en plena lluvia durante la madrugada, cuando estuvimos juntos en el baño esa noche de la fiesta luego de la boda de su hermana, ese es mi recuerdo favorito, sus ojos dorados cristalizados, sus mejillas enrojecidas, sus abrazos, me voy con ese recuerdo.
Inhalaba y exhalaba, para este tipo de cosas también me han preparado, cuando la situación se salga de control o estés a punto de sufrir un dolor inaguantable o antes de que eso suceda, una bala en la cabeza, sin miedo, aguanta la respiración y hala el gatillo.
La brisa empezó a volverse con más fuerza contra las hojas, las ramas de los arboles danzaban en las alturas, la sombra que me brindaban me relajaba, me ayudan a que todo sea más fácil...
Escuché un silbido lejano y abrí los ojos, el silbido era tenue, se oía a lo lejos, haciendo un eco suave a través del bosque espeso, los lobos dejaron de aullar, ahora la mañana tenía un toque dorado en el cielo, la luna seguía en el firmamento, negándose a dejarme.
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Bravo Ghost: Lavender (SAGA COD #3)
RomanceLo tenía a él, ¿que más podía pedir?, nos saltamos todos los pasos al principio, avanzamos tan rápido que colisionamos, terminando destruidos en el proceso. Silvia, ingeniera informática Argentina de ascendencia italiana radicada en Bristol, trabaja...
