Narra Silvia...
Desactivé las radios para que pudiéramos movilizarnos sin ser detectados, maldita prensa de mierda nos obstaculizó la operación.
La noche cayó desde hace mucho tiempo, Goldenblatt sigue manejando, la niña está nerviosa, no cruza palabras con ninguno de nosotros, me parece bien, no tengo ganas de hablar con nadie en este momento.
— Debemos bajarnos para cambiar de vehículo de nuevo. — ordenaba Goldenblatt.
— Bien, Xiaobian sujeta bien a la niña, con fuerza.
— Copiado.
Al bajarnos para caminar hasta el otro vehículo nos interceptaron en varias direcciones.
— Al suelo, cúbrete la cabeza Hoyle. — le indicaba Xiaobian a la niña.
La niña cerraba los ojos al escuchar los disparos, hicimos lo que pudimos en medio de la obscuridad, eliminamos parte de un grupo.
— Son como cucarachas, se multiplican. — concluyó Goldenblatt.
— Hay que salir de aquí. — indiqué.
Nos quedamos sin munición, terrible, veía hacia todas direcciones, eran demasiadas personas, con justa razón nos habíamos quedado sin munición, mi equipo se sentía más ligero al menos.
Separaron a Goldenblatt de nuestro equipo, intentó defenderse pero lo golpearon hasta dejarlo en el suelo, Xiaobian sujetaba a la niña con fuerza, cubriéndola con su espalda de los demás, intentando huir para resguardarse, no podía dejarla sola, así que la acompañé, la niña no tiene la misma resistencia que nosotras para correr así que la asiática se la subió a la espalda.
Nos seguía un vehículo, las luces de los faros me aturdían, me mareaban y aunque iluminaban el camino de hojas secas entre los arboles, me ponía de los nervios.
El vehículo se atravesó en medio del camino, cerrándonos el paso, se bajaron los hombres de Gale, Xiaobian corrió para llamar la atención, soltó a la niña hacia el bosque y le dijo que corriera con todas sus fuerzas, para que nos diera tiempo de enfrentarnos y luego ir por ella, pero golpearon a Xiaobian, corrí otros metros más sujetando a la niña de la mano, nos separaron y nos subieron a vehículos diferentes a empujones y patadas.
— Tango 0 a Tango 3-1, tengo a la niña de Hoyle. — avisó por el intercomunicador el hombre que manejaba el vehículo, dejándome confundida.
Estos idiotas me confundieron con la niña de Hoyle, le presté a esa niña uno de mis sombreros, y por razones obvias de seguridad tiene chaleco antibalas y otras protecciones, tal vez la noche oscura facilitó la confusión.
Aún no me habían esposado, había muchos hombres a bordo, pero era mi única oportunidad o me matarían en cualquier momento, así que observé a al hombre que se mantenía de pie junto a mi, veía su armamento, debo hacerlo rápido o me mataran.
El hombre tomó mi sombrero y lo quitó, dejándolo en el suelo.
— Esta no es Hoyle. — concluyó entre dientes.
Tal vez otra de las cosas que hicieron mas fácil la confusión es que la niña tiene unos 12 o 13 años, es algo alta para su edad, y yo realmente no soy tan alta a decir verdad.
Me abalancé y tomé una de las pistolas del chaleco y le disparé en la cabeza, el corazón me latía con fuerza, de no ser por estar tan cerca hubiese fallado el tiro, disparé a los demás hasta vaciar los cartuchos, debo mantener la calma y usar la ira que siento como combustible y no fallar, no puedo fallar, debo concentrarme.
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Bravo Ghost: Lavender (SAGA COD #3)
RomanceLo tenía a él, ¿que más podía pedir?, nos saltamos todos los pasos al principio, avanzamos tan rápido que colisionamos, terminando destruidos en el proceso. Silvia, ingeniera informática Argentina de ascendencia italiana radicada en Bristol, trabaja...
