––Maga Fester, ¿estaría dispuesta a esperar hasta hoy en la noche nuestra respuesta? De todos modos, parece que tendremos que retrasar el viaje hasta mañana ––la reina parecía querer evitar que la maga saliera en una posición desfavorable a parecer de Nil, por lo que este solo asintió––.
La reunión culminó sin inconvenientes luego de ello. Nil se apresuró a darle el encuentro a Franz puesto que no quería simplemente dejarlo de lado al partir. Pero cuando se encontraba ya solo en los pasillos mientras caminaba "tranquilamente" alguien se apareció a unos cuantos metros en su camino. Por lo que se sorprendió y desaceleró un poco.
––Gracias por notarme, Santa Rafeaste ––aquella voz parecía resonar en su mente, solo para él––. No te preocupes, estoy aquí, de ahora en adelante tendremos que hablar de cosas más... profundas, más que este bello atardecer o la oscura noche que se está por asomar. Teniendo pasión, miedo o piedad, no importa, todo lo que importa es que te mirarán y no sabrás quien eres en realidad.
Sin palabras. Era como si le acabasen de recitar un poema de memoria en el momento perfecto. Sintió a su corazón latir alto por un momento.
Luego se recompuso y se acercó con cuidado.
––Reina Seraphine, buenas noches ––Hizo una pequeña reverencia–– ¿es usted realmente quien me habla, o es por un tema relacionado a nuestras posiciones?
Se hizo un silencio que mientras más se prolongaba, más incómodo lo ponía. Y lo más importante, él sabía que debía de sostenerle la mirada, era como una prueba, pero ese nunca fue realmente su fuerte.
––Nile... en este preciso momento solo quiero aconsejarte una cosa ––Nil pudo mirarla a los ojos––. O quizás dos. Primero, no te dejes influir con Alexandre, es mi hijo, y aunque sé que tiene buenas intenciones, con todos y con todo, realmente tiene algo parecido a una maldición, yo le digo mala suerte, la cual solo alimenta su sed de sangre, y parece que es una actitud que se le pega a los demás. Segundo... coopera con la maga, no me parece que sea un riesgo confiar en ella, pero, por si los tenías, deja tus prejuicios hacia ella y ayúdala con este proyecto.
––Reina...
Ella se retiró y dejó que las voces de los grillos y demás animales llenasen aquel palacio.
Eso, esa había sido una experiencia realmente extraña, no se sentía intimidado, pero se había quedado con una impresión difícil de explicar, por lo que prefirió continuar con su camino y dejar de pensar por un momento sobre aquella aparición.
Jajaja, la palabra "aparición" le recordaba a cuando hablaba sobre fantasmas o experiencias paranormales con sus amigos, la reina no era realmente ello, pero la imagen que se hizo de ella no salía de su mente. Un fantasma-zombie jajaja.
Ah... que tonto pensamiento. De todas maneras, no le hacía daño a nadie.
Cuando llegó al columpio, observó a un pequeño niño tirado en el pasto, parecía estar dormido.
Se acercó y vio que Franz, el niño, abrió abruptamente los ojos, lo cual lo hizo sobresaltarse un poco.
––Pensé que ibas a irte sin despedirte de mí, por suerte, parece que se van mañana ––Nil sintió aquel comentario como un regaño, lo cual fue gracioso viniendo de un niño.
––Bueno, creo que te has amistado muy rápido conmigo, para que te importe ––sonrieron y Nil se sentó a su lado con confianza––. Gracias por haber esperado aquí. Este lugar tiene un buen panorama del cielo y la Sede, ¿no?
––Es muy lindo aquí, pero no importa el lugar si no hay nadie con quien jugar ¿Podrías quedarte? ––Franz decía mientras arrancaba unas cuantas hojas del pasto––. Olvídalo, entiendo que tienes cosas mucho más importantes que hacer, peo ¿al menos podrías mandarme cartas? De lo que sea, tu día, cuentos, dibujos, y yo también te mandaré.
––Franz, lo haré, es divertido y útil descansar de los dramas del poder, y más con un niño tan inteligente como tú ––Nil le dijo animadamente mientras le daba palmaditas.
––¿Ves que sí? ––el pequeño sonreía orgulloso–– podemos caminar un poco mientras hablamos, o ¿qué quieres hacer? Recuerda que esto será tu despedida.
––Mmm... hay que caminar hasta allá y te enseñaré más juegos que conozco.
––¡Sí, vamos! ––Franz avanzaba dando saltitos y Nil no se quedaba atrás.
De esta manera transcurrió aquella noche. El pasar tiempo con el pequeño Franz, le hacía regocijarse en la idea de que había esperanza para volver a su mundo, y que había personas tan radiantes como este pequeño sujeto que había conocido. No importaba si era parte de una historia u otra dimensión, por ahora esa era su realidad.
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EL JOVEN QUE QUIZO SALVAR A LA SANTA DE UN MUNDO DE FANTASÍA
FantasíaUn joven de 17 años trasmigra a un mundo de fantasía donde se encuentra atrapado en el cuerpo de la sucesora de un gran poder divino, la Santa se la Santa sede. Ahora buscará la manera de regresar a su mundo original, tratando de buscar las razone...