JUNGKOOK
La luz del sol se filtraba a través de las cortinas cuando finalmente abrí los ojos. El dolor en mi cuerpo me recordó inmediatamente lo sucedido la noche anterior. Casi nos matan. Sentí un tirón en el estómago al recordar esos momentos en que todo parecía acabarse.
pero más que el miedo, lo que me carcomía era la sensación de haber fallado. Era como si hubiera perdido el control, tanto en el trabajo como en mi vida personal, y no podía soportar esa debilidad.
Me levanté con esfuerzo, sintiendo el peso de mis músculos adoloridos. No era solo el cuerpo, mi mente estaba agotada. Recordé la mirada de Alma, ese beso y cómo, después de todo, no había obtenido ningún perdón de ella. Era como si todo lo que habíamos arruinado quedara en suspenso, sin posibilidad de reparación.
Después de una rápida ducha, me dirigí al cuarto de boxeo que tenía en la casa. Necesitaba descargar toda la frustración acumulada, golpear algo, sentir el impacto en mis nudillos, como si eso pudiera arrancar el dolor y la confusión de mi mente.
Me puse los guantes y comencé a golpear el saco de boxeo, cada golpe resonaba en el pequeño cuarto, el sonido de mis puños chocando contra el cuero era casi catártico. Mi respiración se volvía más rápida, el sudor caía por mi rostro, y cada golpe era una pequeña victoria, una forma de recuperar el control que había perdido.
Golpe tras golpe, las imágenes de la noche anterior se desvanecían. Alma y su frialdad, su capacidad de manipular las situaciones a su favor, incluso su manera de enfrentarse al peligro sin pestañear. Y yo, yo me sentía débil, como si no pudiera seguirle el ritmo, como si en cualquier momento me fuera a quebrar. Era frustrante. Había sobrevivido a tantas cosas en este mundo despiadado de la mafia, pero una mujer, una maldita mujer, me hacía cuestionarme todo.
El dolor en mis nudillos aumentaba, pero no me detenía. El sonido de los golpes era lo único que me mantenía conectado a la realidad, lo único que me permitía olvidarme de todo lo demás. Pero de repente, escuché una voz detrás de mí. Dejé caer los brazos y me di la vuelta, aún respirando con dificultad.
Era Alma. Estaba parada en la puerta, observándome con esa expresión neutral que tanto me irritaba, como si nada de lo que había pasado la noche anterior la afectara en absoluto.
—Te he estado buscando —dijo, entrando al cuarto sin esperar una invitación—. Tu padre me dijo que seguramente estarías aquí, y aquí estás.
Su voz era tranquila, pero yo sentía la tensión en cada palabra. No sabía si era enojo o simplemente cansancio, pero no podía soportar verla ahora, no después de todo lo que había pasado. Sin embargo, me quedé quieto, esperando a ver qué más tenía que decir.
—Vine a pedirte perdón —continuó, sin mirarme a los ojos—. Perdón por agarrarte el cuello de esa manera anoche, y también por el beso. Lo siento.
Sentí una mezcla de emociones al escucharla. Parte de mí quería creerle, quería pensar que de verdad sentía remordimiento, pero la otra parte, la que había aprendido a no confiar en nadie, me decía que esto no era más que otra estrategia. Así que la miré fijamente, tratando de descifrar si había sinceridad en sus palabras.
—¿De verdad lo sientes, Alma? —pregunté con dureza—. No sé si creerte, no tienes corazón, así que no sé si estas disculpas significan algo para ti.
Ella suspiró y finalmente me miró a los ojos, pero su expresión seguía siendo impenetrable.
—De verdad lo siento, Jungkook —repitió—. Eres mi compañero en este trabajo, en esta aventura, y no podemos estar en malos términos. Sé que me equivoqué, y no quiero que esto afecte nuestra misión.
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mi complice
FanfictionAlma una chica latinoamericana que le encanta asesinar debido que es mafiosa junto a su padre y por lo mismo la familia jeon pide que la familia de alma se fueran a corea y ahi conoce a jungkook el que se cree el más poderoso y el mejor mafioso desp...
