ALMA:
Cuando terminamos de pulir los últimos detalles del plan, bajamos juntos. El ambiente seguía espeso. Aún quedaban pedazos rotos de mi habitación como testigos del colapso que había tenido… pero ya no era lo importante. Lo importante era que me había vuelto a levantar. Como siempre.
En la sala estaban nuestros padres. Hablaban entre ellos, con esas voces bajas que usan los mafiosos cuando creen que todavía controlan algo.
Apenas entramos, el padre de Jungkook fue el primero en hablar.
—Nos invitaron a una fiesta.
Fruncí el ceño. ¿Fiesta? ¿En medio de esto?
—¿De qué se trata? —pregunté, cruzándome de brazos.
—Es un cumpleaños —dijo su padre—. De alguien importante dentro de la mafia. Solo invitan a otros mafiosos y a sus respectivas parejas.
—¿Todos son mafiosos? —pregunté, con tono escéptico.
—Sí... y no —respondió él—. La mayoría de los hombres son mafiosos. Las parejas suelen ser civiles, mujeres comunes, pero están acostumbradas a este mundo.
Giré los ojos. Genial. Otro evento lleno de narcisismo, cuchillos escondidos y sonrisas falsas.
—Pero papá, a ti no te gustan esas fiestas —intervino Jungkook, levantando una ceja.
—Tienes razón, hijo. Pero esta vez vamos con los Johnson. Y quiero que todos vayamos. Será útil. Hay gente que tienen que conocer. Ustedes... son el futuro de esto.
Miré a Jungkook. Él me miró a mí.
Sabíamos lo que eso significaba: había que ir, y había que ir bien preparados.
Subimos a cambiarnos. El tema era de gala. Odio los vestidos. Odio tener que usar tacones como si fueran un arma disimulada. Pero esa noche, haría una excepción. Por estrategia.
Me puse un vestido rojo de seda que me delineaba el cuerpo como si hubiera sido hecho para mí. Se abría en la pierna derecha, dejando ver la piel hasta arriba, y se ajustaba en mi cintura como un segundo cuerpo.
Mi cabello suelto, ligeramente ondulado.
Labios rojos.
Mirada letal.
Cuando salí, lo vi.
Jungkook estaba ya listo: traje negro, camisa oscura sin corbata, el primer botón desabrochado. Elegante. Peligroso. Hermoso.
Me miró.
Y por primera vez en mucho tiempo, lo vi sin palabras.
—¿Y bien? —pregunté, girando un poco, como si no me importara.
—Estás... jodidamente hermosa —dijo, tragando saliva.
Le sonreí de lado. Siempre me gustó tener el control. Incluso de su reacción.
La entrada a la fiesta fue teatral. Primero los padres de Jungkook, luego los míos.
Y finalmente, nosotros.
Entramos del brazo. Como si fuésemos una pareja real. Como si no estuviéramos cargando un infierno en los bolsillos.
Pero eso era parte del juego.
La fiesta era en una mansión alejada, rodeada de seguridad. Músicos en vivo, luces tenues, mesas repletas de comida y alcohol caro.
Mafiosos por todas partes.
Trajes de miles de dólares. Mujeres con joyas como armaduras.
Sombras disfrazadas de sonrisas.
Conocimos a decenas. Todos saludaban, todos fingían cordialidad. Algunos se notaban incómodos al vernos juntos. Otros demasiado interesados.
Hasta que algo cambió.
Estábamos cerca del centro del salón, escuchando a un tipo contar una historia vieja de algún ajuste de cuentas.
Y entonces…
Un sonido seco.
Como un golpe.
Seguido de un grito.
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mi complice
FanfictionAlma una chica latinoamericana que le encanta asesinar debido que es mafiosa junto a su padre y por lo mismo la familia jeon pide que la familia de alma se fueran a corea y ahi conoce a jungkook el que se cree el más poderoso y el mejor mafioso desp...
