ALMA:
No dormimos.
Ni siquiera lo intentamos.
Cuando llegamos a la casa, el aire se sentía pesado, como si las paredes también supieran que algo había cambiado. No era solo que alguien me hubiera drogado. No era solo un ataque.
Era un mensaje.
Jungkook cerró la puerta detrás de nosotros con seguro doble. Escuché el clic metálico y me quité la chaqueta sin mirarlo.
_ Tenemos que revisar todo otra vez dije mientras caminaba directo hacia la oficina.
No me respondió de inmediato. Sabía que estaba cansado. Yo también lo estaba. Pero el cansancio no importa cuando alguien juega contigo.
Encendí la pantalla y comencé a revisar registros. Llamadas entrantes. Contactos recientes. Movimientos financieros sospechosos. Cualquier cosa que pudiera ser un hilo.
Sentí su presencia detrás de mí.
—Alma… su voz estaba más baja, más grave de lo normal.
—No, lo corté—. No me pidas que duerma.
Hubo un silencio.
Se sentó a mi lado y comenzó a revisar otra terminal. El teclado sonaba constante, rápido. Las horas pasaban sin que lo notáramos.
1:17 a.m.
2:04 a.m.
2:46 a.m.
Mi cabeza aún dolía un poco, pero era nada comparado con la furia que me mantenía despierta.
A las 3:02 a.m., Jungkook dejó de escribir.
—Mañana seguimos. Ya son las tres.
No lo miré. —Cada hora que dormimos es tiempo perdido.
Mi voz salió fría, automática.
Escuché cómo exhaló despacio.
—Tienes razón, dijo finalmente. Pero un descanso no hace mal. Si seguimos así vamos a cometer errores. Y eso sí sería tiempo perdido.
Me quedé en silencio.
Odiaba cuando tenía razón.
Mis dedos seguían moviéndose sobre el teclado, pero más lento. La pantalla comenzaba a verse borrosa.
Maldita sea.
Cerré los ojos un segundo.
—Una hora ,murmuré.
—Alma.
—Dos.
Lo escuché levantarse.
Sentí su mano sobre mi hombro. No fue posesiva. No fue dominante. Fue firme.
—Ven.
Y, por primera vez en toda la noche, aflojé.
No porque estuviera convencida.
Sino porque él estaba ahí.
Nos acostamos sin cambiarnos demasiado. No hubo caricias. No hubo palabras suaves. Solo tensión compartida y respiraciones pesadas.
Me dormí sin querer.
No sé cuánto tiempo pasó.
Pero el sonido me arrancó del sueño.
Un estallido seco.
Vidrio rompiéndose.
Me incorporé de golpe.
—¿Escuchaste eso? —mi voz salió áspera.
Jungkook ya estaba de pie.
—Sí.
Bajamos las escaleras rápido. No corrimos. No gritamos. Pero el pulso me latía en los oídos.
Los guardias ya estaban en el vestíbulo. Mi padre también había salido de su habitación. El padre de Jungkook apareció segundos después.
La ventana del salón estaba rota. El frío de la madrugada entraba como una bofetada.
Y en el suelo.
Una piedra.
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mi complice
FanfictionAlma una chica latinoamericana que le encanta asesinar debido que es mafiosa junto a su padre y por lo mismo la familia jeon pide que la familia de alma se fueran a corea y ahi conoce a jungkook el que se cree el más poderoso y el mejor mafioso desp...
