Alma
La noche era fría, y el viento soplaba con fuerza, levantando hojas secas y llenando el aire de una tensión palpable. Jungkook y yo habíamos estado discutiendo durante lo que parecía una eternidad. La frustración y la determinación eran claras en nuestros rostros, pero algo en el ambiente cambió de repente.
Un sonido de cristal rompiéndose llamó nuestra atención. Miré en la dirección del ruido y vi a dos hombres acercándose con intenciones claras de causar problemas. Sin pensarlo dos veces, Jungkook y yo nos lanzamos a defendernos.
Los dos hombres que se abalanzaron sobre nosotros eran profesionales, eso era evidente en sus movimientos precisos y coordinados. Jungkook, con su experiencia, se defendió con habilidad, pero su oponente era más rápido. Vi cómo lo derribaba y cómo sacaba un cuchillo.
El instinto me llevó a actuar. No podía permitir que mataran a Jungkook, no importa lo que hubiera pasado entre nosotros. Salté hacia el hombre que tenía a Jungkook inmovilizado y lo golpeé con fuerza en la sien, dejándolo inconsciente.
En ese momento, toda mi atención se centró en el otro atacante. Era más grande y fuerte que yo, pero la ira me daba una fuerza sobrehumana. Luché con todas mis fuerzas, esquivando sus golpes y buscando una oportunidad para contraatacar.
Finalmente, vi una abertura. Con un movimiento rápido, hundí el cuchillo en su abdomen. Cayó al suelo, gimiendo de dolor.Me acerqué a Jungkook, que aún estaba tendido en el suelo. Lo ayudé a levantarse
Mi corazón latía como un tambor en mi pecho. La sangre aún fresca en mis manos me recordaba la brutalidad de lo que acababa de hacer. Matar a un hombre. La palabra resonaba en mi cabeza, fría y aterradora. Y sin embargo, no sentía arrepentimiento. Solo una profunda sensación de alivio mezclada con una pizca de excitación.
"Otra víctima más", susurré, casi para mí misma, mientras examinaba mis manos ensangrentadas. Me encantaba esa sensación de poder, de control sobre la vida y la muerte.
Jungkook me observaba con una mezcla de asombro y satisfacción. "¿Lo acabas de matar?", preguntó, su voz ronca y llena de emoción.
_ Pues sí, Jungkook. ¿Qué no ves?, respondí con una sonrisa sardónica.
Sus ojos, normalmente oscuros y penetrantes, se habían vuelto casi luminosos. Una sonrisa se dibujó en sus labios, revelando una fila de dientes blancos y perfectos. luego miró hacia abajo y noto que su amiguito se había levantado.
_ Ay, Jungkook, controla tus partes, dije, tratando de sonar divertida, al decir eso él baja su mirada.
_ Lo siento y no me veas.
_ la verdad no me molesta , pero bueno Cambiemos el tema y vamos a casa a contarle a tu padre
La ironía de la situación no se me escapaba. Aquí estábamos, dos asesinos, hablando de ir a casa como si fuéramos una pareja normal. Pero nuestra vida nunca había sido normal.
Jungkook
La adrenalina aún palpitaba en mis venas. Observé a Alma mientras examinaba sus manos ensangrentadas, una sonrisa cruel curvando sus labios. Nunca la había visto tan viva, tan llena de una energía oscura y salvaje. Era como si hubiera despertado una bestia que yacía dormida dentro de ella.
Mi cuerpo reaccionó de forma visceral ante su acto. Una ola de calor me recorrió, intensificando el deseo que ya ardía en mi interior. Mi miembro palpitaba, rígido y demandante. Era como si la sangre de nuestras víctimas me alimentara, convirtiéndome en algo más que humano.
“ Ay, Jungkook, controla tus partes", dijo Alma, su voz temblorosa pero con un brillo perverso en los ojos. La ironía de la situación me hizo reír, pero le contesté que lo sentía y que no mirara pero aquí estábamos, dos monstruos, jugando a ser civilizados.
Mientras caminábamos hacia casa, mi mente divagaba. La sangre, la violencia, el poder... todo se mezclaba en una intoxicante coctelería. Cada paso que daba me acercaba más a aceptar mi verdadera naturaleza. Ya no era el joven inocente que alguna vez fui. Ahora era un depredador, un ser oscuro y peligroso.
Al llegar a casa, mi padre nos miró con una mezcla de curiosidad y al notar las manos de Alma nos observó detenidamente cuando entramos , sabía que nos había pasado algo así que rápidamente dijo.
—¿Qué ha pasado? —preguntó con voz firme, aunque podía notar la preocupación en sus ojos.
Le conté todo lo que había sucedido. Cómo habíamos sido atacados, cómo Alma había tenido que intervenir para salvarme. Mi orgullo estaba herido, pero sabía que necesitábamos su consejo y apoyo.
—Vieron esto —dijo mi padre, su voz grave—. Esto no es nada fácil. Van a venir en cualquier momento, y debemos estar preparados.
Sus palabras resonaron en mi mente. “Esto es solo el principio. Vendrán personas más peligrosas y con mayor frecuencia”. Miré a Alma, y nuestros ojos se encontraron. En ese instante, sentí una mirada de complicidad. Sabía que, a pesar de nuestras diferencias, juntos podríamos lograr muchas cosas. Había una fuerza en ella que me atraía, una determinación que me hacía pensar que podíamos enfrentarnos a cualquier cosa.
Mientras mi padre continuaba hablando sobre los próximos pasos y las medidas de seguridad, mi mente seguía regresando a esa imagen de Alma, su cuchillo brillando bajo la luz tenue, su expresión feroz y resuelta. Había algo en esa visión que me hacía sentir más vivo que nunca.
Terminado el discurso de mi padre, nos retiramos del estudio. Alma y yo nos quedamos en silencio por un momento, asimilando todo lo que habíamos escuchado. Sabía que debía mantener el control, demostrar que era fuerte y digno de respeto, tanto para Alma como para mi padre.
Me retiré a mi habitación, la excitación aún corriendo por mis venas. Me desvestí y me miré en el espejo. Mi cuerpo, ante la excitación parecía más musculoso, más fuerte. La sangre que había corrido por mis manos se había convertido en una parte de mí, en una adicción que nunca podría saciar.
Me masturbé con furia, visualizando a Alma y a nuestras víctimas. Cada estocada era un golpe más al mundo que nos había corrompido. Con cada orgasmo, me sentía más poderoso, más invencible.
Cuando finalmente llegué al clímax, me desplomé sobre la cama, exhausto pero satisfecho. La sangre que había provocado Alma había desencadenado una tormenta en mi interior, una tormenta que nunca más se calmaría.
Sabía que habíamos cruzado un punto de no retorno. Alma y yo estábamos destinados a vivir una vida llena de violencia y caos. Y yo, por mi parte, estaba ansioso por explorar los límites de mi oscuridad.
ahora mi imagen y mi Fantasía perfecta es ver alma matar mientras ella con la sangre en sus manos recorre mi cuerpo mientras tengamos sexo , ojalá un día Cumplir esa fantasia pero por ahora tratare de disimular lo que quiero.
la noche pasaba muy lentamente y el recuerdo seguía en mi mente, cada detalle se repetía como una película. Sus movimientos precisos, La frialdad en sus ojos y sobre todo sus manos que se destacaba con el líquido rojo me imaginaba esas manos realmente recorrieron a mi cuerpo mezclando la violencia con el deseo en un éxtasis que nunca antes había experimentado.
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mi complice
FanfictionAlma una chica latinoamericana que le encanta asesinar debido que es mafiosa junto a su padre y por lo mismo la familia jeon pide que la familia de alma se fueran a corea y ahi conoce a jungkook el que se cree el más poderoso y el mejor mafioso desp...
