Capítulo 14

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Nena,


tengo mucho miedo por dentro


y realmente no entiendo.


¿Es amor lo que está en mi mente


o es sólo fantasía?


Cielo,


está en la palma de mi mano


y te está esperando aquí.


¿Qué se supone que debo hacer con una tragedia infantil?




Dos meses antes


Hospital general Zuckerberg


San Francisco, California


Una asustada y pálida Elisa se acercaba a la cama de Terry, él parecía que dormía, Maggie leía un libro sentada en un sillón junto a su cama.


- Lizzy, pasa- le dijo Maggie cuando la vió en el umbral de la habitación dudosa de entrar o mejor irse.


-Maggie buen día, solo quise venir a ver cómo estaba.


- Ha mejorado, pero no ha sido fácil.


- Sí, Albert me ha contado con detalle- respondió la pelirroja con voz quebrada.


- Querida, ¿te pido un favor? Estaba esperando a que Albert regresara, debo salir a hacer unas llamadas pero ya que estás aquí, ¿podrías quedarte un momento? Prometo no tardar nada.


- Claro que sí Maggie, no te preocupes, tómate tu tiempo- contestó la pelirroja afirmando con la cabeza.



Maggie salió de la habitación, Elisa contemplaba de pie a Terry, silenciosas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.


Él despertó y la observó.


-Lizzy...


Ella se acercó aún con el rostro lloroso.


-Tranquilo Terry, no tienes idea lo mucho que me alegra que estés bien.



-Lizzy, la gira...


- No te preocupes por la gira, probablemente la cancelemos, primero debes recuperarte.


- No canceles por favor, dile a Albert que me ayude...que me ayude a regresar, pero no canceles, el grupo, la música...es lo único que me queda.


Elisa lo tomó de la mano tratando de reconfortarlo. Ella era muy ambiciosa, pero nunca a costa de la vida o la salud de Terry.


- Ya veremos, pero primero debes recuperarte, aún debes hacerme ganar mucho dinero por muchos años más - le dijo ella con una mal simulada sonrisa entre lágrimas.


- Gracias- respondió él antes de perderse en el sopor producido por su debilidad y los medicamentos.



Presente


Mayo 1981



Era tiempo de regresar a la gira que había quedado en pausa, a los escenarios y a la vida pública. Dejar la bella residencia de Bel Air había sido un poco triste pero necesario. Terry estaba más recuperado y sobrio, llevaba casi dos meses de no consumir nada más que los medicamentos que Albert le daba bajo su estricto control y Twinkis, muchos, muchísimos Twinkis y paletas de cereza, ni siquiera se atrevía a fumar, sentía que un solo cigarro desencadenaría toda su adicción.

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