Capítulo 20

529 81 45
                                        


Tiempo, necesito tiempo


Para recuperar de nuevo tu amor


ahí estaré


Amor, solo el amor puede traer tu amor de regreso algún día


Ahí estaré


Luchare nena, yo lucharé


Para recuperar de nuevo tu amor


Ahí estaré


Amor, solo el amor


Podrá derrumbar ese muro algún día


Ahí estaré


Si volviéramos al inicio del camino


Intentaría cambiar las cosas que mataron nuestro amor


Aún te sigo amando





Junio 1983


Casi dos años después del último concierto de los Numbed Crows en el Madison Square Garden


Wellington, Nueva Zelanda



Terry con ayuda de Elisa, había rentado una bella casa en Wellington, 29 horas de viaje en avión con 3 conexiones desde Londres lo había dejado agotado, aunado a intentar acostumbrarse al cambio de horario, sucedió lo que hacía mucho tiempo no lograba: dormir profundamente casi 7 horas continuas.

Con una vigorosa ducha y un desayuno energético estaba listo para conducir a bordo de un coche rentado hasta las colinas donde ahora sabía que vivía Candy.

Después de meses interminables de búsqueda, él por fin había dado con su paradero, el largo y sinuoso camino hasta la puerta de su casa había empezado casi año y medio atrás con su primer intento de desintoxicación.


Usando unos sencillos jeans, tenis Adidas blancos y una camiseta negra, con la ayuda de un mapa se dispuso a manejar hasta su casa. El corazón le latía en la garganta, aunque el clima no era muy caluroso se comenzaron a formar pequeñas gotas de sudor en su frente, estaba verdaderamente ansioso y nervioso. Sus gafas obscuras ocultaban un poco lo pálido de su piel y las ojeras de noches eternas sin dormir bien. Había adelgazado mucho y muy de vez en cuando tenía días negros en los que podría matar a la misma Maggie por una diminuta dosis de heroína, pero llevaba un año limpio de cualquier tipo de sustancia tóxica y completamente sobrio, y su fuerza de voluntad por permanecer así era mayor que su momentánea debilidad.


A medida que se acercaba a la dirección que le había dado el investigador privado, sentía más fuerte el retumbar de su corazón y un nudo se había instalado en su garanta y estómago. Por fin, saliendo de la carretera tomó un breve camino de terracería que lo llevaba a una linda villa antigua restaurada. Sin pensarlo más se bajó del auto caminó apresurado hacia la entrada y tocó el timbre de la puerta rezando para que Candy le permitiera explicarse, disculparse.

¿Tratar de recuperarla? Ni hablar, se conformaba con que no sacara una escopeta y lo alejara a punta de disparos de su casa.


El timbre sonó, él pasó ambas manos por su ahora cabello corto y se quitó inmediatamente los lentes obscuros. Desde adentro una conocida voz femenina respondió. Ruidos de pasos y de un picaporte girando permitiendo que la puerta se abriera, una hermosa rubia pecosa con rizos alborotados y evidentemente sorprendida estaba ante sus ojos, pero antes de que pudieran salir palabras de su boca, un pequeño bebé que apenas empezaba a caminar también se asomó, un hermoso bebé de cabello castaño claro y ojos azules, idéntico a las fotos que su tía Maggie tenía en su casa de la época de cuando él era pequeño, haciendo que él se quedara sin palabras.

Espacios VacíosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora