Tuve que irme para no hundirme.
El silencio fue mi refugio más cruel, mi propia decisión me destrozó pero aun así esperé que volvieras.
Nunca lo hiciste.
Y cuando regresé, por costumbre,
tú ya tenías un lugar donde yo jamás habría cabido. Pues esa distancia a ti te había hecho bien, otra persona se había cruzado en tu vida.
