A veces todavía me pregunto en qué momento te fuiste de mí.
No recuerdo un quiebre, sólo el eco de un interés que se apagó sin aviso.
Quise arreglar lo que quedaba, creyendo que una conversación bastaría, pero tú ya habías soltado todo mucho antes de que yo lo notara.
Supongo que en ningún momento tu interés fue real.
