Ya te superé.
Pero a veces algo te nombra y no puedo evitar llorar.
Ya te superé, aunque todavía me pregunto cómo estás.
Ya te superé, aunque aún guardo las fotos que me enviabas.
Ya te superé, aunque aún hablo de ti como si no hubiera pasado el tiempo.
Ya te superé, aunque sigues siendo lo primero al despertar y lo último al cerrar los ojos.
Ya te superé y acepté tu decisión, pero aún me cuesta soltarte.
Ya te superé, aunque aún conservo nuestro chat y una esperanza mínima, un ápice.
Ya te superé.
O tal vez todavía no te he superado del todo, quizás sólo intento creerlo cuando te pienso un poco menos que ayer.
