Aprendí que lo verdaderamente difícil
es entender por qué yo seguía sintiéndolo todo
cuando tú jamás sentiste nada.
Esa es la parte que más confunde:
no el dolor, no la distancia, no tu partida.
Sino el hecho de que mis emociones siguieran vivas mientras las tuyas nunca habían nacido.
Y es extraño, preguntarme cómo puede pesar tanto algo que para ti nunca tuvo peso alguno.
Porque contigo se que probablemente fui yo quién lo imagino porque tú jamás quisiste.
