Pensé que tal vez volverías por error, pero ni el azar quiso traerme noticias tuyas.
Tus decisiones me destrozaron.
A veces me pregunto en qué momento ocurrió todo, porque para mí parecía ir bien.
Y un día simplemente despertaste decidiendo que ya no me querías.
Sin aviso, sin explicación.
Me dejaste con todo el amor en las manos
y sin ninguna idea de cómo sostener el dolor
que eso dejaba.
Y aún así, yo seguía creyendo que del mismo modo en que un día dejaste de quererme,
otro día despertarías arrepentido, pensando que aún me querías de vuelta.
Esperé más de lo que debía.
Pero nunca pasó.
Nunca volviste.
