Le temo a la oscuridad total.
A las personas. A estar sola. A las miradas. A los escenarios caóticos que mi mente crea sin razón.
Soy torpe al acercarme, demasiado tímida para este mundo ruidoso.
Detesto la burla, la crítica fácil, porque conozco su peso.
Me asusta encariñarme porque al final siempre se van y dejan preguntas
ocupando el lugar del cariño.
Si me hubieras mirado despacio, habrías visto el caos.
Pero también el esfuerzo.
Porque aún con todo ello te quise desde ahí.
Y aún así para ti no fue suficiente.
