Te extraño a las 2 am cuando los recuerdos y cargas emocionales surgen para apoderarse de mi.
Pero te extraño más a plena tarde cuando te podía enviar un mensaje contándote cualquier detalle pequeño que me pasó.
Te juro que eso duele más.
Eras la primera persona con quien corría a contarle todo, ahora incluso lo que me hace feliz termina recordándome tu ausencia.
Es un círculo extraño del que no puedo escapar: parece que estoy bien, parece que ya te superé, y de pronto vuelvo a caer.
Es aterrador cuánto puede cambiarte alguien sin quedarse.
