Capítulo 15

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La tarde seguía su curso, y el ambiente festivo no hacía más que aumentar mientras los invitados continuaban disfrutando de la música, los aperitivos y las conversaciones. Sin embargo, el aire de anticipación comenzó a cambiar cuando James, el hijo mayor del abuelo de Utahime, se levantó de su asiento con una sonrisa cómplice, dirigiéndose hacia los invitados.

—Es hora de la tradición anual —anunció, su voz fuerte y clara, captando la atención de todos.— Como saben, no puede haber una celebración del cumpleaños de mi padre sin nuestro tradicional partido de polo.

Los murmullos de emoción recorrieron la multitud, y algunos de los más cercanos al abuelo George comenzaron a aplaudir y reír, sabiendo bien lo que vendría después. El abuelo, que había sido un jugador profesional en su juventud, siempre esperaba este momento con particular entusiasmo.

—¡Vamos! —continuó James, señalando el sendero que llevaba hacia la cancha de polo.—El campo está listo y los caballos esperando. ¿Quién se atreve a unirse este año?

El grupo de invitados empezó a moverse en dirección a la cancha, algunos ansiosos por jugar, otros simplemente deseando observar desde las bancas. El espacio, cuidadosamente preparado para la ocasión, estaba adornado con banderines y contaba con cómodos asientos desde los cuales los espectadores podrían disfrutar del espectáculo.

Mientras caminaban, Utahime se volvió hacia Satoru, quien había estado observando la escena con una sonrisa de interés.

—¿Te gusta el polo? —preguntó ella, ladeando la cabeza, con una mezcla de curiosidad y diversión.

Satoru la miró de reojo, sonriendo.

—Me gusta, pero no es mi favorito, lo que siempre me ha encantado es la equitación; la he practicado desde que era niño. Aunque hace tiempo que no juego un partido de polo como tal.

Utahime asintió, un poco sorprendida pero claramente intrigada.

—¿En serio? —preguntó, con una ceja arqueada y un aire de curiosidad.—Bueno, tal vez no sea tu favorito, pero seguro esto no te será tan difícil de disfrutar.

Antes de que Satoru pudiera responder, Edward, el primo de Utahime, que había escuchado casualmente la conversación, se acercó rápidamente con una expresión traviesa.

—¿Que te gusta el polo? —dijo Edward, sin perder tiempo.—¡Perfecto! nos falta un miembro para nuestro equipo. ¿Qué dices, Satoru? ¿Te unes a mí, Jake y Alexander? Sería una lástima no aprovechar tu habilidad con los caballos.

Satoru parpadeó, un poco sorprendido por la invitación tan repentina, pero la sonrisa en su rostro dejó claro que no iba a rechazar el reto.

—¿Competir con ustedes? —respondió, fingiendo estar en duda por un segundo antes de sonreír.—Por supuesto, Cuenten conmigo.

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