Capítulo 18

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Satoru bajó las escaleras intentando mantener una expresión relajada, aunque por dentro sentía que su corazón latía con demasiada fuerza. Aún recordaba la mirada escrutadora de su madre y las preguntas de su padre. Había logrado salir del apuro, pero sabía que las dudas seguirían presentes. Al llegar a la sala, Utahime seguía sentada en el sofá, con la vista fija en la pantalla. El suave resplandor de la televisión iluminaba su rostro concentrado, pero Satoru notó de inmediato el ligero fruncir de sus cejas, una clara señal de que algo rondaba en su mente.

Con un suspiro disimulado, avanzó hacia ella y se sentó a su lado, dejando caer el peso de su cuerpo sobre el cojín con un movimiento exagerado para restarle importancia a lo sucedido.

—¿De qué me perdí? —preguntó, esbozando su típica sonrisa despreocupada mientras extendía el brazo para alcanzar una de las galletas que habían quedado sobre la mesa.

Utahime despegó los ojos de la pantalla y lo miró de reojo. Había algo en su voz, algo apenas perceptible, que delataba la tensión bajo la capa de aparente tranquilidad.

—No mucho... —respondía ella, con un tono casual, aunque había un brillo curioso en su mirada.—Por cierto, ¿quién te llamó? Parecía importante.

El estómago de Satoru se contrajo al instante, pero mantuvo su sonrisa y se giró para enfrentarla, sosteniendo el vaso de leche con chocolate que había tomado antes de sentarse.

—Oh, sólo fueron mis padres —dijo, esforzándose en que su voz sonara liviana, como si fuera algo habitual.—Es algo que hacemos desde que vine a Londres. Ellos quieren asegurarse de que todo esté bien.

Utahime asintió lentamente, aunque no pudo evitar que la curiosidad se colara entre sus labios.

—Tus padres... —murmuró.—Casi no hablas de ellos, Satoru, me intriga saber cómo son.

Satoru recordó, entonces, lo poco que había compartido con ella sobre ellos cuando se conocieron. No quería evadirla, pero sabía que debía medir cada palabra. Dejó el vaso sobre la mesa y se reclinó hacia atrás con los brazos cruzados, adoptando un tono relajado, aunque sus ojos reflejaban algo más profundo.

—Ya te lo había dicho, ¿no? No conviví mucho con ellos durante mi infancia. Siempre estuvieron ocupados por su trabajo, aunque sí se preocuparon por mí —respondió con cierto dejo de ironía en su voz.—Con el tiempo, al involucrarme en el negocio familiar, empezamos a vernos más.

Utahime sintió un nudo en el pecho, conmovida. Las palabras de Satoru llevaban un matiz de nostalgia que pocas veces asociaba con él. Ella, que había crecido rodeada de cariño, no podía imaginar cómo sería tener una relación tan distante con los propios padres.

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⏰ Última actualización: Jan 04, 2025 ⏰

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