>[¿QUE SIGNIFICO TODO ENTONCES?]<

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Ace rodó por la cubierta junto a Thatch, ambos en su forma de lobos, mientras Haruta saltaba alrededor de ellos, intentando unirse al juego. Los tres reían y gruñían amistosamente, disfrutando del sol y la calma del mar. Barbablanca, sentado en su enorme silla en la proa, los observaba con una sonrisa tranquila, como si este fuera solo otro día de paz en el Moby Dick.

Ace, en su forma de lobo negro, se sacudió el polvo antes de detenerse en seco, con las orejas alerta. A lo lejos, un barco se acercaba. Haruta, que aún no había notado nada, continuaba corriendo y ladrando juguetonamente.

-¿Qué pasa, Ace?- preguntó Thatch, transformándose de vuelta a su forma humana, viendo la expresión seria de su compañero.

Ace, ya en su forma humana, entrecerró los ojos y señaló hacia el horizonte. -Ese barco... ¿lo reconoces?-

Haruta se detuvo, miró en la dirección que Ace señalaba, y luego sonrió ampliamente. -¡Oh, es el Moby 2! No te preocupes, pequitas, son nuestros hermanos.-

Ace frunció el ceño, todavía desconfiado. -¿El Moby 2?-

-Sí,-respondió Thatch con una sonrisa.-Es el barco en el que enviamos a algunos de nuestros hermanos a una misión hace unos meses, antes de que llegaras a la tripulación. Deben estar regresando ahora.-

Ace relajó un poco los hombros, pero seguía sintiendo algo raro. Aunque todos los demás parecían tranquilos y sonrientes, su instinto de lobo aún no lo dejaba bajar la guardia.

-¿Por qué me siento tan inquieto entonces?- murmuró Ace para sí mismo, observando cómo los comandantes y la tripulación se acercaban a la orilla del Moby Dick, esperando la llegada de sus compañeros.

Barbablanca, al ver la preocupación en el rostro de Ace, rió desde su trono. -¡Tranquilo, muchacho! ¡Son nuestros! Siempre puedes confiar en tu instinto, pero esta vez, solo es un reencuentro.-

Ace asintió lentamente, aunque no del todo convencido. Decidió mantener la calma y observar cómo el Moby 2 se acercaba, sabiendo que, aunque todo parecía normal, no dejaría de estar alerta por si algo inesperado sucedía.

El Moby 2 finalmente se acercó al Moby Dick, y la emoción en la cubierta se podía sentir en el aire. Los piratas se agolpaban en la borda, esperando con sonrisas y gritos el regreso de sus hermanos, quienes habían estado fuera en una misión durante meses. Ace, en su forma de lobo, observaba desde un rincón, algo inquieto, pero sin querer prestarle demasiada atención a ese sentimiento. A su lado estaban Thatch y Haruta, quienes seguían hablando y bromeando como siempre.

La pasarela del Moby 2 se desplegó, y los primeros piratas comenzaron a bajar, entre ellos un hombre corpulento, de aspecto sucio y descuidado. Era Teach, un pirata con una amplia sonrisa llena de huecos, debido a los dientes que le faltaban. Su piel grasienta brillaba al sol, y llevaba una ropa que olía peor de lo que parecía. Su olor, una mezcla nauseabunda de sudor rancio y algo más que Ace no podía identificar, golpeó sus sentidos como un mazo.

-¡Zehahahahaha! ¡Estamos de vuelta, muchachos!- gritó Teach con su típica carcajada resonante, mientras bajaba con pesados pasos por la pasarela.

Ace lo miró fijamente, su expresión se endureció al instante. El lobo dentro de él gruñía de forma silenciosa, y un mal presentimiento lo invadió. Su estómago comenzó a revolverse por el olor tan penetrante que despedía Teach. Sintió un rechazo instintivo, algo que no podía controlar, pero que le advertía que no confiara en ese hombre.

Thatch notó el malestar de Ace y le dio un ligero empujón amistoso. -¿Qué te pasa, Ace? Pareces haber visto un fantasma.-

Ace sacudió la cabeza, tratando de disimular. -Estoy bien, Thatch, no es nada,- respondió, su voz algo forzada. Sabía que estaba mintiendo, pero no quería hacer una escena. Sin embargo, las náuseas eran cada vez más fuertes. Sin decir una palabra más, se giró y salió corriendo hacia los baños, sin siquiera saludar a los recién llegados.

𝙼𝚒 𝚙𝚎𝚚𝚞𝚎ñ𝚘 𝚕𝚘𝚋𝚘 𝚌𝚘𝚗 𝚙𝚎𝚌𝚊𝚜Donde viven las historias. Descúbrelo ahora