JAMESTOWN
El teléfono de Richard sonó despertándoles a ambos. Escuchó la voz de su compañero.
-Siento despertarte pero tengo algo importante
Richard intentó despejar la mente lo más rápidamente posible.
-Dime.
-Me he puesto en contacto con la universidad de Georgia a la que Sam mandó el paquete, para ponerles al tanto de la necesidad de la intervención de la policía. Nos queda claro que buscaba algo que a simple vista no se veía.
-¿Esta ya custodiado?
-Sí. Les he pedido que nos lo hagan llegar junto a los resultados de la investigación hecha por la universidad. No tardara en llegar.
-Gracias John. Nos vemos en la tienda en... una hora.
-De acuerdo.
Al colgar el teléfono se giró para mirar a Christine sentada en la cama abrazada a las rodillas.
-¡Buenos días!
-Buenos días - le respondió ella con una sonrisa.
Se acercó a la cama y se sentó junto a ella.
- ¿Has descansado bien?
Ella afirmó con la cabeza.
Richard deseaba besarla pero no se sentía seguro. Ella percibió su reticencia y se adelantó buscando sus labios. El policía no desaprovechó la oportunidad de atraerla hacia sí para deleitarse con los carnosos labios de la mujer con la que acababa de pasar la noche de forma tan casta.
-¿Qué vamos a decirles a Ben y a Mizy?
-La verdad
Christine movió la cabeza con una sonrisa.
-Vamos a desayunar.
* * * * * * *
Mientras iban en coche hacia la tienda, Christine pensó en lo que ella sentiría si otra mujer tuviera con Richard la actitud que Russel tenía con ella. Una mujer que intentara ganarse sus atenciones y favores. No le gustó lo que descubrió. Miró a Richard sabiendo lo que él podría haber sentido. El policía le devolvió la mirada extrañado por la fija expresión de ella.
-¿Ocurre algo?
-Richard, lo siento.
-¿Perdón?
-Siento lo ocurrido con Russel.
Él torció el gesto sin contestar.
-Te juro que en ningún momento hice nada que le diera idea de...accesibilidad. Pero tampoco dije que estábamos...
-¿Cómo estamos? - le preguntó él con expresión seria.
Christine suspiró.
-¿Estamos... juntos?
Él le miró tras las gafas de sol. ¿Qué era lo que el desgraciado de Jason Hesse le había hecho para que se sintiera tan insegura? Acababan de llegar a la tienda y aparcó el coche.
-Yo estoy contigo.
Ella se soltó el cinturón de seguridad y se abrazó al policía.
-¡Estamos juntos! - afirmó.
Richard la sintió más cerca que nunca.
John Wesley se reunió con ellos cinco minutos después de que entraran en el despacho. Christine había preparado café y le ofreció uno.
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LA FIGURA CHINA
ActionSólo ella podía descifrar los mensajes que su abuelo le había dejado. Sólo ella podía descubrir por qué había sido asesinado.