Memo
Siempre me ha costado encajar, como si hubiera algo en mí que no terminaba de cuadrar con el resto del mundo. Me acostumbré a pasar los días solo, rodeado de cosas que se suponía que me harían feliz pero que, en realidad, solo me recordaban lo lejos que estaban mis padres. Hasta que conocí a Jessica y a los demás.
Recuerdo el primer día de escuela, cuando Jessica y yo chocamos. Había un brillo en sus ojos que me llamó la atención de inmediato, aunque en ese momento no entendía por qué. Era como si trajera consigo algo distinto, algo que yo no había experimentado. Con el tiempo, empecé a darme cuenta de que lo que ella traía no era solo una presencia diferente, sino la sensación de pertenecer a un grupo de verdad.
Me sentía torpe, sin saber bien qué decir o cómo actuar. Al principio, incluso las bromas de Alex me resultaban incómodas. Pero ahora... ahora empiezo a sentir que cada risa, cada discusión y cada instante compartido tiene un valor que nunca había encontrado en ningún otro lugar.
🎧🎵
Nunca había pensado demasiado en el trabajo de mis padres. Sabía que viajaban mucho y que su mundo giraba en torno a reuniones, acuerdos y cosas que yo no entendía del todo. Pero ahora, después de pasar más tiempo en casa y estar más cerca de Jessica y mis amigos, me he dado cuenta de lo mucho que eso me ha afectado.
Mis recuerdos siempre están llenos de momentos en los que ellos no estaban. Me acuerdo de mi cumpleaños número diez; papá me prometió que volvería a tiempo para la fiesta. Me dijo que esta vez sí estaría. Pero llegó tarde, como siempre. Isabel, mi mamá, intentó animarme regalándome una bicicleta. "Para que no te sientas solo cuando salgas a pasear", me dijo.
Después de eso, aprendí a no esperar demasiado de ellos, solo aceptar los regalos caros que siempre compensaban su ausencia. Crecí en casas llenas de cosas bonitas, pero con mucho espacio vacío. Me refugié en escuchar música como si de algún modo pudiera viajar a otro lugar cuando la escuchaba.
Y entonces llegó Jessica. Nunca imaginé que alguien pudiera entrar en mi vida de esa manera, tan inesperada pero tan necesaria. Al principio, solo era curiosidad. Ella parecía diferente al resto, incluso aunque veníamos del mismo mundo. Había algo en su mirada, en la forma en que hablaba, que me hacía sentir comprendido. Con el tiempo, se volvió una especie de refugio.
Después de la última salida con mis amigos, Pascual, me estaba llevando de regreso a la casa. Como siempre, el camino era una mezcla de silencio y ruido lejano de la ciudad. De repente, Pascual rompió el silencio.
-Oye, Memo, ¿puedo preguntarte algo? -dijo con su tono despreocupado.
-Claro, ¿qué pasa? -respondí, sin sospechar nada.
-Bueno, es que... tú y la señorita Jessica, pues... ¿qué onda? -me preguntó, lanzando una mirada de reojo. Me quedé un segundo sin saber qué responder, y él aprovechó para continuar-. Es que, mira, no quiero ser metiche, pero creo que ya es hora de que alguien te dé "la charla".
Lo miré confundido, pero él ya estaba metido en su papel.
-La cosa es que, a estas alturas, uno tiene que saber lo que hace, Memo. Mira, cuando te digo que te cuides, no es solo por evitar un problema, sino porque... pues porque esas cosas son importantes, ¿no? -Su tono iba y venía entre lo serio y lo bromista. Yo no sabía si reírme o esconderme.
-Pascual, no... no necesitas decirme esto -intenté cortar la conversación, aunque él ya estaba comenzando.
-Claro que sí, chavo. Mira, no quiero que un día llegues y me digas que te metiste en un problema de esos que te cambian la vida para siempre. Solo... bueno, piénsalo. Tú y yo, somos cuates, ¿no?
Reí con nerviosismo y sentí.
- Bueno es mejor que lo escuches de un adulto responsable. Mira, yo sé que eres un buen muchacho y todo, pero las cosas pueden complicarse rápido cuando uno empieza a... ya sabes, tener sentimientos.
Me recargue en la ventana y jugué con el cinturón aún más nervioso si es que se podía.
- Pascual, no te preocupes tanto. Creo que sé cómo funcionan esas cosas - había leído con Daniel cuando ella y Diego iban a tener relaciones, pero no le podía decir eso a Pascual - Además, no es como si Jessica y yo... - me detuve sintiendo el ardor en mis mejillas al pensar en que algo podía pasar entre nosotros.
-Pus por si acaso, Memo, mejor prevenir que lamentar. Y mira, si en algún momento necesitas algún consejo... sabes que puede contar conmigo -dijo Pascual, tratando de sonar lo más sabio posible.
Asentí algo divertido por la inesperada charla. El auto se detuvo frente a la casa, y Pascual me miró con una sonrisa.
-Y recuerda, Memito, que en el amor, así como en los autos, es importante ir con calma. No quiere uno acelerar y perder el control.
-¡Lo tomaré en cuenta, Pascual! -conteste y baje corriendo del auto dejando atrás esa plática.
Mientras caminaba hacia el edificio , aún pensaba en lo que Pascual me había dicho. La idea de "ir con calma" no parecía tan mala. Pero ¿Jessica pensaba lo mismo? ¿Alguna vez había pensado en que ella y yo...? De nuevo sentí al sangre corriendo por mi cuerpo y corrí al baño de mi cuarto a mojarme la cara con agua fría, no debía tener esos pensamientos sobre ella después de todo no somos novios. Me senté en taza del baño pensando que hacer al respecto, quería que fuéramos novios pero no por las relaciones y eso en verdad me gustaba y podía decir que la amaba... Me tranquilice alejando todos esos pensamiento quizá ella no estaba lista para que fuéramos pareja. Pero estaba seguro de que no quería soltar la mano que había comenzado a sostener, por mucho que tratara de ocultar lo que eso significaba para mi.
🎧🎵
Esa noche cuando salí de bañarme pude ver en la cama una caja, cuando me acerque vi lo que era unos condones, me sonroje al pensar que Pascual los había dejado ahí y cuando los agarre pude sentir los pasos de alguien alejándose de la puerta, era Pascual reconocería sus pisadas a cuatro metros de distancia.
La ventana se abrió y entre en pánico, no quería que Jessica los viera y pensara que quería que nosotros lo hiciéramos o que yo lo quería hacer, rápidamente los guarde en la mesita de al lado de mi cama y me senté tratando de lucir tranquilo.
- Hey ¿Qué hacías? - se sentó al lado de mi y me dio un rápido beso.
- Nada ya... - carraspe la garganta al sentir que se me secaba - ya me iba a dormir.
- ¿OK? - acarició mi cabello y yo cerré los ojos - ¿sabes que puedes decirme cualquier cosa verdad? - asentí dándole una sonrisa que ella me devolvió - ¿Quieres que toque antes de entrar? - se notaba nerviosa y triste, yo prácticamente le grite.
- ¡No! Es que me acabo de salir de bañar y... - no sabía dicerle lo de Pascual o no - tuve que vestirme rápido - decidí que era mejor no decirle y murmure la única excusa que se me ocurrió.
- Oh... Ya veo - esta vez ella se sonrojo tanto que parecía un tomate, reí ante la imagen - lo siento - estaba jugando con sus manos y yo agarre una.
- Esta bien creo que me bañare más temprano de ahora en adelante - ambos reímos ante la broma y nos acostamos en la cama para escuchar música en mi walkman.
Era el cassette que me había regalado y sonrió al escuchar Wondewall de Oasis, sabía que era su cassette.
La mire y pensé que en definitiva las cosas entre nosotros estaban bien como iban fluyendo.
*+:。.。 。.。:+*
Que opinamos de los pensamientos y sentimientos del Memorias jajaja, siento yo que este capítulo quedo bien, no se olviden de votar bye bye.
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Cuando Pase el Temblor
FanfictionLa llegada de Guillermo Palacios a la escuela héroes de la Revolución trae muchos cambios consigo. Cómo pueden ver no soy buena escribiendo sinopsis pero solo lean la y estoy segura de que no se arrepentiran
