Trece: besos robados y confesiones de madrugada

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Isaac

El invierno llega en todo su esplendor.

Y Snow me está evitando desde hace dos semanas.

En un principio pensé que eso se debía a qué estaba ocupada, pero veo que no.

Me evita cuando coincidimos en el portal: si yo voy por el ascensor ella toma las escaleras y viceversa. Y eso me molesta. Me hace pensar si estuvo bien que la besara como despedida, pero después me acuerdo que de echo ella estaba muy dispuesta a besarme, así que no se cuál es la excusa.

—¡Isaac! —una voz me hace sobresaltarme y abrir mis ojos.

Y ese es Aaron

—Aaron, me cago en tu puta madre, ¿que quieres un sábado a las —me giro hacia el reloj que está en mi mesa de noche y gimo de frustración al ver la hora— cuatro de la mañana? Te voy a reventar la guitarra en la cabeza, te lo juro.

—¡Felicidades! —grita con emoción y lo veo con rareza. ¿Y este a mi por qué me felicita? Me mira fijamente como suele hacerlo cuando quiere que adivine algo, pero no capto— Hoy es tu cumpleaños, Isaac. Treinta años para el bebé.

—¡Cierto! —exclamo.

—¿No te acordabas? —no se para que pregunta lo obvio.

Sonrio con inocencia y el rueda sus ojos se sienta a mi lado en la cama.

—¿Quien te invito? Dejame dormir —lo miro frunciendo el ceño y me pega en el hombro.

—Me invité yo, cállate.

Tan lindo como siempre.

Me giro hacia él y quedamos frente a frente, lo que me hace reir.

—Ahora es cuando en los libros los protagonistas se dan como a negro esclavo —comento haciéndolo reir.

—Imbecil. Ahora cuéntame sobre ese beso con Snow —me pide pero recuerdo algo.

—Oh, no. Dime tú qué hay con el amigo de ella —presiono mi dedo suavemente en su frente.

—¿Con el? Nada. Me parece atractivo, eso no voy a negarlo. Pero nada más

—¿Y de que hablaban tan cerca? —curioseo alzando mis cejas de manera sugerente.

—De los temas del gobierno, claramente —me guiña un ojo y cuando se va a dar la vuelta cae de la cama. Rompo a reír a carcajadas ganando me una mala mirada de su parte.

Me gusta como está yendo está parte de mi vida.

***
Bien, después de que mi mejor amigo por fin me dejara dormir algo, no mucho, salí a trotar con la esperanza de encontrarme a Snow y poder hablar con ella.

Spoiler: no funcionó.

Así que es por eso que ahora estoy frente a su puerta.

Llamo al timbre y me balanceo sobre mis pies a la espera de que alguien salga. No pasa mucho tiempo para que está se abra y sinceramente no se si es Ster o Snow quien abre, pero sea cuál sea, no tiene muy buena cara.

—¿Snow? —pregunto y niega. Es Ster.

—Ella está adentro, si quieres puedo llamarla —responde.

—Por favor —le pido y desaparece, para que al poco tiempo su hermana aparezca.

Sus ojos se abren con sorpresa, como alguien que acaba de ser pillado haciendo algo.

—Isaac —me saluda y la miro alzando una ceja.

—¿Por qué me evitas? —digo directamente.

Sus mejillas enrojecen de manera tierna y sale cerrando la puerta tras ella. Bien, aquí vamos.

Las Palabras De Snow [Inspiración 1] (COMPLETA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora