Treinta y Siete: las palabras de Snow

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Isaac.
24 de marzo, 2024

Hay quienes creen en el destino, otros en las casualidades.

Yo creo en las dos. Creo que las casualidades van ligadas al destino, que todo tiene un por qué, y un para que.
Vine a Canadá con mi mejor amigo por una oportunidad de trabajo, y aquí sucedieron cosas que francamente no esperaba. Las dos que más me marcaron fueron:

1: conocer a Snow.

2: enviar mi manuscrito a una editorial y que este fuera aceptado.
Porque si, tras trabajar mucho en él, y terminarlo, lo envié mientras a un lado tenia a Aaron amenazándome con que, si no lo hacía, iba a ahorcarme con la cuerda de su guitarra.

Aaron... bueno, él y Gavin andan en algo, pero eso ya no me toca a mí contarlo. Lo que sí puedo decir es que si cara de amargura perpetua ya no esta tan presente. Lo que se resume a que es más feliz, vamos.

Sé que, en donde ella este, Mariana estaría sonriendo por nosotros y diciendo "se los dije, yo sabía que podían seguir sin mí".

Y lo hicimos. Estoy orgulloso de nosotros.

Dos meses exactamente fue lo que tarde en recibir el correo de la editorial donde me confirmaban que mi libro fue aceptado. Fue algo gracioso, porque ese día justamente fui a visitar a Snow a su oficina, y casualmente fue en el mismo momento que me llego el correo de esa misma editorial.

Ella, por otra parte, ya no trabaja ahí: ahora es una pintora bastante reconocida. Es inexplicable el orgullo que siento por ella y porque haya vencido su miedo de ser juzgada y decidiera vivir de lo que más le gusta: pintar. Solo la he visto dibujando dos veces. Es algo muy de ella y la respeto. Agradezco que me haya dado esas dos oportunidades.

Ster, Aaron y Gavin... lo de ellos sí que fue una sorpresa.

No, no hablo de un trio.

Hablo de que se aliaron y abrieron una pequeña cafetería donde en su mayoría venden dulces. Y les va bastante bien, la comida y los dulces son muy buenos. Sé que los encargados de esa parte son Gavin y Ster, porque Aaron no puede acercarse a una cocina sin quemar la casa entera. Él se encarga de llevar las cuentas.

Y yo, bueno, podría decirse que estoy en mi mejor etapa: me gano la vida con lo que me apasiona, hace un mes me mude con Snow a un apartamento más centrado, y muy hermoso donde ambos nos hemos encargado de dejar nuestra huella por cada rincón. Y hace una semana recibí la mejor noticia de toda mi vida, incluso supera a la del libro y con creces.

Voy a ser papá.

Yo, quien se suponía que era estéril, voy a tener un hijo o una hija con la mujer de mi vida.

Ni siquiera sabía que deseaba tanto ser padre hasta que ella me dio la noticia. Y efectivamente fue tan de sopetón que me dejo lelo por un momento:

--Oye --me había llamado Snow
mientras cocinaba--, tengo que hacerte una pregunta.

--Dime, italiana.

--¿Alguna vez has pensado en ser padre?

--Si, ¿por?

--Porque estoy embarazada.

Casi termino quemándome con el aceite hirviendo porque solo a ella se le ocurre dar ese tipo de noticias así.

Hoy, 24 de marzo cumplimos seis meses (porque los contamos desde que nos conocimos). Y no nos puede ir mejor. A veces peleamos como toda pareja, pero no tardamos en arreglarnos. Ella ha aprendido a confiar más en mí, y yo he aprendido a no cargar con cosas que no me corresponden sobre mis hombros. Hemos crecido juntos y eso me hace feliz.

Sostengo en mis manos algo en lo que he estado trabajando desde enero, y hoy por fin se lo daré.

--Italiana --entro al baño sin llamar y la sobresalto. Creo que va a matarme.

--Isaac Hamilton, huye, porque voy a matarte. Existe algo llamado tocar la puerta, y se hace para no asustar a las personas que se están cortando el cabello y que no les quede mal --utiliza un falso tono dulce.

Porque hay cosas que no cambian y que deteste el cabello largo es parte de ella.

--Perdóname. Igual no te quedo tan mal

--Te salvas. ¿Para qué me necesitas?

--¿Puedes venir al salón un momento?

--le pregunto.

--¿Qué hiciste? --desconfía mientras camina con lentitud, como si evaluara algo.

--Que desconfianza --ruedo los ojos.

--Es que te conozco. Dime que sucede.

--Espera.
Voy a la estantería que hay junto a uno de los sofás y tomo un libro. Uno que escribí específicamente para ella y del que no tiene ni idea.

--Es para ti --se lo entrego.

Lo evalúa con una de sus hermosas sonrisas y cuando me mira, mi corazón se acelera.

--Gracias, ojos grises.

--Ve a la última página, por favor --le pido.

Vale, estoy jodidamente nervioso.

Hace lo que le pido. Veo sus ojos moverse por las letras y sé cuándo llega a esa parte porque sus labios se entreabren.

Me ve con una mezcla de desconcierto, emoción y amor. Alterna la mirada desde el libro hacia mí.

--¿Tu... me estas proponiendo matrimonio con un libro que escribiste para mí? --sus ojos se llenan de lágrimas mientras sonríe. Bien, no la he cagado.

--Pues sí. Eres mi inspiración italiana. Me hacer ver las cosas con matices que no conocía. Eres ese alguien que no sabía que necesitaba, pero con quien ahora lo quiero todo --hago una pausa. Vuelvo a hablar--, ¿Qué me dices? ¿Me aceptas como tu esposo?

Y para recordar los viejos tiempos, me pega con el libro en el hombro.

--Claro que acepto. Yo... realmente jamás creí que este momento llegaría, pero se siente maravilloso. Lo eres todo para mí, Isaac --limpia las pocas lagrimas que derrama. Creo que yo también estoy derramando unas cuantas.

--Lo eres todo para mí, Snow --le devuelvo.

Y en el momento en que nuestros labios
se unen en un beso dulce con sabor a felicidad y amor, me queda claro que pueden pasar cientos de cosas, que mientras ella este junto a mí, nada podrá derrumbarme.

--Entonces, esto sería como Las palabras para Snow --observa el libro sonriente.

--¿Qué tal Las Palabras De Snow?

--Si, me gusta más como suena ese título.

--Te amo, mi italiana.

--Te amo, mi escritor.

FIN

WOW, ¡¿YA?! Pero si hace nada estaba borrando todo el libro y escribiéndolo otra vez :0.

"Las palabras de Snow" fue un libro que surgió de un sueño. Soñé con algo en específico y desde ahí dije: esto tiene que ser un libro. Y pues así fue. Fueron siete meses llenos de incertidumbres, agobio, emoción, risas y amigos. Porque si, ellos forman una parte importante de este libro.

Realmente no puedo creer que ya haya terminado con la primera parejita de esta trilogía. Es sorpendwnre de creer.

Pero aun los veremos en otros libros y en futuros extras, este no es el final.

Nos vemos los gradecimientos.

Las Palabras De Snow [Inspiración 1] (COMPLETA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora