EXTRA: Amelie

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Snow

Cuatro años después

¿Por qué hay tanto silencio? A mi lado, Isaac parece pensar exactamente lo mismo. Nos apresuramos a salir de la cocina (donde el cocina y yo estorbo) y caminamos al salón donde dejamos a Amelie jugando. Joder, si la teníamos a la vista porque la cocina es abierta.

––¿Pero dónde está? ––le pregunto.

Rápidamente caminamos hacia su habitación. No está ahí. Tampoco en la nuestra, ni en el baño. Solo queda una opción.

Y efectivamente ahí está. En la habitación donde realizo mis pinturas.

Y bueno, ella parece que se fusiono con todos los colores porque juega con cuanta pintura, pincel y carboncillo encuentra.

¿Me rio, lloro, o la mato?

Ríete mejor, aún tenemos que contar su historia.

Isaac a mi lado solo la observa en silencio, con aire divertido mientras yo niego sonriendo. Ella juega felizmente con todo, y cuando se percata de que la estamos viendo solo ríe abiertamente mostrando sus pequeños dientes.

Miento si digo que no me parece una ternura.

––Ay, Amelie ––me acerco hasta ella, que esta en el medio de la habitación bastante amplia y espaciosa––. Vamos, hay que darte un baño a ver si con suerte logro quitarte toda esa pintura.

––Es mas fácil que Aaron ponga buena cara ––se mofa Isaac.

––Y tu deja de burlarte. Si no le sale la pintura del pelo, tu le explicas que hay que cortárselo ––le advierto.

––Entonces cuando pregunte, tú le dices como se hacen los bebes ––trata de negociar.

––Se lo explico cómo me lo dijo mi abuelo.

––No, mejor no ––pone una mueca de horror.

––Tu verás ––paso por su lado y el no pierde el tiempo dándome un suave beso en los labios que tiene todas mis terminaciones nerviosas funcionando a una alta velocidad.

Han pasado cinco años desde que comenzamos a salir y cuatro desde que nos casamos, pero la intensidad con la que amo a Isaac Hamilton no disminuye: aumenta cada día mas.

Me derrito cada vez que lo veo con nuestra hija.

Cuando se enteró del embarazo casi pierde un brazo chamuscado en aceite. Igual yo tampoco fui muy sutil. Al inicio no decía nada, solo observaba hacia la nada, con la mirada perdida. Temía que reaccionara mal, pero ese miedo se apaciguo cuando lo vi sonreír tan ampliamente que sus mejillas tuvieron que dolerle. Aun en estado de shock, me abrazo tan fuerte que temía que me rompiera.
Esa fue toda la confirmación que necesite para saber que estaba con el hombre de mi vida.

Aumenta otro poco más cuando lo escucho hablar de sus libros con tanta pasión. Estoy realmente orgullosa de que haya dado ese paso y ahora viva de lo que le hace feliz y le vaya tan bien con ello.
En resumidas cuentas: él es el amor de toda mi vida y mi mayor orgullo junto a nuestra traviesa hija de cuatro años.

Amelie es la definición de la travesura y curiosidad. Tiene mucha energía y siempre parece estar feliz. El embarazo fue algo complicado, tuve una amenaza de aborto durante los primeros tres meses que me mantuvo haciendo reposo, pero luego todo fue increíblemente bien.

Ahora tenemos este tornado que parece una fotocopia de su padre. Es igual. Tiene su cabello negro lacio, los mismos ojos, las facciones. ¡Incluso los lunares en el cuello! Vamos, que yo solo puse el ovulo y el útero.

A él le gusta molestarme con eso, pero en el fondo sabe que adoro que se parezca a él.

––¡Mamá! ––su tierna risa resuena en el baño cuando el agua cae por su rostro, cuidando de no ahogarla. Muchas veces siento miedo de que le hagan el mismo daño que me hicieron a mí, y del que me costó tanto recuperarme. Pero pienso que ella será fuerte, y cuando no lo sea, nos tendrá a su padre y a mí. Incluso a su manada de tíos desequilibrados que la cuidaremos siempre.

––¿Si, mi amor? ––le pregunto. Doy un respingo antes de reír cuando golpea el agua salpicándome.

––Te amo ––dice, poniendo sus manos mojadas sobre mis mejillas y humedeciéndolas en el proceso. Pero no puede darme más igual eso.

––También te amo, pequeña.

Crecí creyendo que nadie me querría nunca, que jamás sería buena en nada. Y hoy tengo una hermosa familia, un esposo increíble, vencí muchos de mis miedos, y convivo con los que me quedan, pero no dejo que ellos se apoderen de mí, soy una pintora bastante reconocida. Y sobre todo soy feliz.

Soy Snow Iver y estoy orgullosa de mi.


HOLAAAAAA, FELIZ SAN VALENTIN 💝. Espero que les den muchos regalos y la pasen increíble.

Este extra es como un regalo de igual forma para mi. Que se note que soy incapaz de despedirme de ellos, y este extra era necesario (mentira, es por capricho) para conocer a Amelie (que mas adelante se menciona más y como Spoiler: ella tendrá su propia historia pero antes viene la de ALGUIEN muy especial y que de hecho ya tengo un poco adelantada, pero falta muuucho para que vea la luz).

Un beso inmensoooo💝

Las Palabras De Snow [Inspiración 1] (COMPLETA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora