Catorce: la cena familiar

25 2 17
                                        

Snow

No sé que me llevó a contarle tantas cosas Isaac, pero increíblemente no me siento asustada de que dirá, solo me siento... ¿extraña? Si, me siento extraña de que no me juzgue o me mire como si acabara de decir una ridiculez, como hacen todos.

Lo observo en silencio, parece pensativo. Vale, lo observo un poquito de más. Una camiseta negra deja al descubierto sus brazos y llevo toda la madrugada luchando con no desviar mi mirada -y mis pensamientos- hacia ellos. Tampoco olvido la importante erección que tenía cuando llegué. Eso dudo que salga de mi mente con rapidez.

Vale, Isaac está muy bueno.

No sé cómo no he saltado sobre él porque tras no poder dormir estáanoche llegué a una conclusión: quiero besarlo, que me bese, besarnos y hacer cosas para mayores de dieciocho años.

Bueno, quizás estoy desviando mi mente en una atmósfera totalmente opuesta a mis pensamientos.

-¿Quieres contarme sobre ello? -su voz es baja, suave como una caricia que me hace querer refugiarme en sus brazos como la primera vez.

Decido si hablar o no. Lo que acabo de contarle es algo que ni siquiera ni hermana sabe, ni Gavin, solo yo. Y compartirlo me aterra, me aterra ser juzgada, que invaliden mis sentimientos y me digan que solo era una tonta.

Pero se que Isaac no haría eso, pero estoy demasiado asustada de su reacción.

—No puedo, no ahora -le digo y asiente en respuesta.

-Esta bien, italiana -deja una caricia con su pulgar sobre mi pómulo y los vellos de mi piel se erizan cuando su pulgar baja hasta mi labio inferior. Me sujeta del mentón haciéndome mirarlo y... Mierda, enserio tengo que contenerme para no saltarle encima.

-Snow..., quiero besarte en este momento -confiesa y humedezco mis labios, por supuesto que su mirada no tarda en bajar hacia estos, quedandose ahí por unos segundos.

-Hazlo -le permito.

Me mira como si buscará algo en mis ojos, y, acto seguido, sus labios cubren los míos.

En un beso como dios manda.

Al principio solo da pequeños besos tentativos, hasta que su lengua perfila mi labio inferior y abre paso a un beso bastante intenso. Mis brazos rodean su cuello y no se de que forma acabo sentada en el regazo de Isaac con sus manos en mi cintura. Ladeo mi cabeza para darle más acceso a mi boca y no tarda en adueñarse de este para desajustar mis sentidos. Un calor se extiende por todo mi cuerpo, llegando a unas zonas más bajas, que me hacen contonearme en busca de algo de alivio. Atrapa mi labio inferior entre sus dientes y un sonido parecido a un gemido se escapa de mi antes de separar mis labios de los suyos y dejar de moverme.

Abro los ojos y me encuentro con su mirada grisácea ahora oscurecida y con las pupilas dilatadas, pero observandome con atención. Tiene los labios rojizos, húmedos e inflamados por los besos y se me hacen más atractivos. Bien, me centro.

Se forma un silencio alrededor de nosotros en el que no sabemos exactamente como definir lo que acaba de pasar.

-Somos raros. Nos vimos desnudos antes del primer beso -su comentario me hace soltar una risa nerviosa recordando esas dos ocasiones.

-Ser normal está sobrevalorado, y en mi defensa, no sabía que estabas en el baño -intento defenderme.

Niega con la cabeza aún sin perder su sonrisa.

-Dime algo sobre ti, lo que sea -pido.

-Sinceramente, sin preguntas no se responder eso.

Soy consciente de que aún sigo encima de el, y no me quejo en lo absoluto.

Las Palabras De Snow [Inspiración 1] (COMPLETA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora