Treinta y cinco: musa

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Isaac

Cuando mis padres murieron, fue la experiencia más dolorosa de mi vida. Siempre voy a llevar conmigo el no haber podido despedirme de ellos, pero con el tiempo he aprendido a soltar un poco el peso de sucesos que no estaban mis manos y aun así causaron un gran dolor. Cada día los extraño, pero también he entendido que, aunque físicamente ya no están, los llevo siempre en mi corazón y en mis recuerdos. Y la mejor manera de honrar a quienes ya no están es recordando los buenos momentos. Y eso hago.

Cuando Mariana murió, sentí que me habían arrancado una parte de mi alma, de mi corazón. No sabía cómo seguir sin ella, sin su risa, sin su voz, sin sus besos.

Aún recuerdo el dolor lacerante de los primeros días y los meses posteriores a su muerte. Sin embargo, me levanté, seguí. Con dolor, uno que no desaparecerá del todo nunca, pero cada vez es más soportable. Recordarla ya no dolía de la misma manera. Y de a poco fui soltando ese dolor tan grande, me propuse nuevas cosas, nuevos objetivos.

Y uno de ellos fue escribir. Algo que me recomendó mi terapeuta y que no sabía que iba a ser tan liberador. Tampoco sabía que se convertiría en mi pasión. Desde que lo hice por primera vez, toco algo dentro de mi alma y se quedó ahí para siempre. Transformándose en mi pasión, en mi sueño.

A día de hoy sigo escribiendo, nunca dejare de hacerlo. Sin embargo, tengo a mi inspiración, a mi musa.
Snow sin proponérselo llego un día de sopetón para contagiarme con su alegría, locura y fuerza. Porque si, ella es muy fuerte. Tanto que me inspira a escribir cientos de poemas sobre ella.

Me conoce de una manera más íntima, y no hablo del sexo, hablo de la forma en la que conoce mis anhelos y sueños. La forma en la que cree en mi a pesar de nunca haberme leído es simplemente alentadora. Ella me alienta a cumplir mis sueños hace que piense que de verdad puedo lograr lo que me proponga.

Ella merece los más cursis de los clichés románticos. Merece páginas dedicadas a poemas solo para y de ella.
Y justamente eso es lo que estoy haciendo.

Aunque ella no lo sepa, he dedicado horas y madrugadas a escribirla. Doscientas tres páginas llenas de poemas que ella ha inspirado. Que me ha inspirado.

Volví a caer por una persona cuando no pensé que eso volvería a ser una posibilidad para mí. Pero la vida a veces juega a mi favor y me puso en el camino a una italiana loca, amante de las películas y la pintura.
Y, sin exagerar con mis palabras, la amo tanto que, si tuviera que volver a pasar por esos dolores una vez más solo para llegar a ella nuevamente, lo haría.
Después de cada cuota de dolor, llega una de felicidad.

Y Canadá me trajo la mía.

Me trajo a mi novia, y, por muy apresurado que suene, a mi futura prometida.

HOLA

✌🏻

besos 💚

Las Palabras De Snow [Inspiración 1] (COMPLETA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora