Zhan guardó su ropa en la mochila con movimientos automáticos, su mente aún atrapada en el torbellino de emociones que lo había consumido las últimas semanas.
Al salir del hospital lo primero que vio fue a Yibo parado junto a su moto con su característica carita de cachorro perdido.
-¿Puedes conducir?.-Le pidió.
Sin hablarle Zhan se montó a la moto e hizo rugir el motor.
Zhan aceleró y Yibo instintivamente lo abrazó por la espalda como si su vida dependiera de ello.
Sentir el calor de Zhan incluso a través de la frialdad emocional que los envolvía era lo único que le daba algo de consuelo.
El viaje fue en un silenció insoportable.
Sin besos en cada semáforo, caricias o conversaciones sobre planes para más tarde.
Hacía más de una semana que Zhan apenas le dirigía la palabra. Cada conversación era breve, mecánica, como si estuviera siguiendo un guion impuesto por la tensión entre ambos.
Esa maldita ley del hielo lo estaba destruyendo por dentro pero lo que más dolía era que Zhan parecía no notar cuánto lo afectaba.
La cena fue igual de silenciosa, ambos comieron en silencio y Yibo se esforzó en romper la barrera con preguntas triviales, esperando que Zhan respondiera con más que monosílabos. Sin embargo, la presión de su agenda semanal y el enojo que Zhan aún cargaba se interpusieron como un muro inquebrantable.
-Yo lavó los platos.-Le dijo Yibo después de recoger la mesa.
Mientras el agua corría en el fregadero, escuchó el sonido distante de la ducha imaginando a Zhan bajo el agua caliente posiblemente intentando disipar su frustración.
Cuando se acostaron esa noche Yibo lo abrazó por la espalda como hacía siempre. Esa rutina era lo único que no había cambiado.
-Buenas noches Zhan. Te amo.-Cerró los ojos, dejando escapar un susurro lleno de anhelo.
La respuesta de Zhan llegó fría, casi mecánica.
-Es tarde Yibo, duerme.-Yibo apretó los labios para no insistir.
Sabía que Zhan solo le permitía abrazarlo porque estaban acostumbrados a dormir asi, sino no lo harían y mañana ambos cargarían unas largas ojeras y cansancio lo cuál afectaría su desempeño en el trabajo.
Zhan suspiró e intentó dormirse lo más rápido posible, le reconfortaba el tacto del cuerpo caliente a su lado pero aún no estaba dispuesto a dar brazo a torcer.
Pero sin saber que ese seria el último te amo que escuchó por parte de su esposo.
Si tan sólo no hubiera sido tan terco.
Si tan sólo sus celos no le hubieran afectado la razón
Si tan sólo hubiera sabido qué ese iba a ser su último te amo, que al dia siguiente sus vidas cambiarían para siempre.
Que al día siguiente el amor de su vida iba a entrar a su hospital con la vida pendiendo de un hilo
Que el amor de su vida iba a olvidarlo.
Lo hubiera atado a la cama esa mañana y le hubiera impedido ir al trabajo.
Lo hubiera abrazado hasta que se le cayeran los brazos y dicho cuánto lo amaba hasta quedarse sin voz.
