Capítulo 36

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Valentina Hernández

Estoy despierta desde temprano y como no hacerlo, ruidos extraños se escuchaban desde la otra habitación sí la de Alejandra, ya va casi un mes desde que estamos aquí no he salido tanto ya que “nuestra seguridad es primero"; ya estoy arta de que lo repitan tanto hasta frustrarse y aunque soy paciente la paciencia también tiene un límite y ya la mía está llegando a este.

Estoy en el gimnasio de la casa, hace poco lo descubrí cuando estaba aburrida paseando de un lado a otro perdida en la oscuridad que desde años me persigue tal parece que le distrae mi vida  y yo la dejo hacerlo entre ella y yo no sé cuál de las dos este más aburrida de esta monotonía, antes tenía misiones que jugaban con mis capacidades llevándome al límite esa era mi manera de soltar adrenalina y podría decirse que traía algo de felicidad pero después regresaba a mi cárcel; una en la que no deseo estar nuevamente.

— Buenos días amor, ¿Como te encuentras?— Entra Britney con una sonrisa en su rostro.

Parece que alguien la está pasando muy bien por aquí.
«Al menos ella puede divertirse»

— Bien, nada del otro mundo— Respondo sin ánimos pasando a la caminadora electrica.

— Y esos ánimos More, ¿No te dieron bien anoche?— me mira con una sonrisa burlona poniéndose a un lado de la caminadora.

— Exacto— Termino la rutina, bajando de la caminadora— Tendré que buscar a otra anaconda que me parta en dos— Sonrió para ella y salgo del gimnasio dejándola atónita.

Desde que llegó Alessandro solo ignora mi presencia al parecer deje de existir para él, al carajo con él solo sirve para regañarme y decirme que “no estoy siendo razonable".

«Nunca lo soy» ni quiero serlo.

— Buenos...Buenos días señorita— Se atraviesa una empleada en mi camino con la vista al suelo y tartamudeando como si me tuviera miedo— El señor...El señor Rossi me mandó a informarle...Informarle que tienen una presentación de su compromiso que este lis...

— Dile que venga y me lo diga el mismo, ya me tiene arta con sus inmadurez— paso a su lado subiendo a la habitación a darme un baño.

¿Que mierda le pasa?, me ignora y luego manda a una de sus empleadas a informarme cosas que el bien podría decirme pero no prefiere pretender que no existo.

«¿Y si compramos un viaje a Nueva York y nos largamos de este lugar?».

No sabes cuánto quisiera hacer eso pero ya me metí aquí y no soy una cobarde que huye a la primera oportunidad que tiene.

Entró a mi habitación y me quito la ropa húmeda por el sudor quedando solo en ropa interior me acuesto en la cama a descansar un poco antes de entrar al baño y ver las nuevas polémicas en mi celular; bajo entre una y una aburrida por los chismes de poca calidad que generan los medios hasta encontrarme con un que me interesa trata sobre el “impresionante Alessandro Rossi" que a sido visto entrando a un hotel al lado de una mujer que los medios reconocen como su prometida, mi cuerpo arde en ira que necesito bajar así sea con agua.

«Si el puede, ¿Tú porque no puedes?»

Claro que puedo y se lo voy a demostrar, A mi nadie me engaña y mucho menos en mi cara ¿El me amaba?, no lo creo en este mundo nadie ama a nadie ni se compromete lo suficiente como para no ser infiel y tal parece que Alessandro no será la excepción, fui una estúpida ya lo sé.

Entró al baño a lavar mi cuerpo con agua fría, necesito despejarme y eso lo sé mi cabeza está pensando las mil maneras de matar y torturar a Rossi no entiendo porque siento un dolor en el pecho repentino como si esa noticia hiciera que mi corazón se rompiera en pedazos algo que no puede ser.

Destino [+18]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora