Capítulo 41

393 24 0
                                        

Valentina Hernández

Empaque mi maleta y subí a un jet completamente diferente al de las chicas pero sé que iremos al mismo lugar Italia el país que comanda en la oscuridad Alessandro, quizá solo quería privacidad para pedirme disculpas aunque minutos después lo veo entrando con su habitual actitud de estos tiempos frío y distante, ya me estoy acostumbrando a verlo así, sé que no lo merezco pero...

- Te sientes cómoda aqui- habla por primera vez causando mi Confusión.

Treinta minutos pasaron y hasta ahora se digna a hablarme, esto es increible.

- No lo suficiente- respondo con desinterés.

Me mira intentando descifrar mis pensamientos ingresando en una guerra de miradas llena de confusión, ira y deseo; se podrá comportar como un imbecil pero su belleza no se la quitará ni siquiera aquello, ese hombre está como quiere y lo sabe ya que su comportamiento egocéntrico siempre me lo recalca.

- ¿Porque?- rompe la guerra de miradas volviendo a su celular- ¿Que necesitas?.

Es un estúpido que no puede alejarse del trabajo al menos por un momento para conversar o intentar mediar la situación de repente siento una ola de ira que me hace apartar la mirada de él.

«Merece otra bofetada», sí la merece pero no sé la daré.

- Déjame pensarlo- vuelve a mirarme- que te alejes de mí.

Respondo mirándolo a los ojos causando que tense la mandíbula hasta hacerme pensar que podría romperla.

- ¿Eso deseas?- se levanta de su lugar viniendo hacia mí- levántate y dímelo en la cara.

Me levanto y subo la mirada hacia el, subiendo mis manos a sus hombros dejando nuestros labios a centímetros de los suyos.

«Juguemos con su paciencia Bitch»

- Quiero...- comienzo viendo sus ojos dilatarse por la cercanía de nuestros cuerpos- Que..-bajo una mano para pasarla por su abdomen tocando su cuerpo de forma seductora- Te alejes de mí.

Me separo justo cuando va a besarme dejándolo con ganas y mirando hacia un lado, antes de tomarme de la cintura y subirme sobre el mientras me besa descontrolado y con pasión contenida de estos días en los que no me había tocado, duró menos de un segundo para seguirle aquel beso que me tiene los pulmones ardiendo por la falta de oxigeno pero en estos momentos no me interesa morir asfixiada por sus besos que saben a cielo y me llevan al infierno, una extraña combinación que al fusionarse me lleva al límite y desde este momento sé que nadie más podrá tomarme como lo hace él.

- Eso jamás pasara- frena el beso para pasar a besar mi cuello y volver a su sitio conmigo en sus piernas- eres mía completamente mía, ¿Lo entiendes?.

- No- respondo casi entre gemidos.

«¿Que pasa con nosotras?, ésto no es de inalcanzables en definitiva»

Mete su mano por debajo del vestido que llevo ubicando sus dedos en eso botón del placer y pecado que me vuelve un Manojo de nervios poniéndome en su Merced y bien que lo sabe el idiota porque sonríe malvado antes de besarme y comenzar los movimientos con sus dedos de forma majestuosa logrando que grite de placer.

- Te voy a recordar de quién eres, el día de hoy estoy de buen humor- saca mis pechos y comienza a lamer y chupar a su antojo causandome más placer- mira te explicó desde el día en que naciste ya eras mia y eso nadie lo cambiara, ni siquiera tu.

- No...- siento que el habla ya no es una habilidad que suelo usar- No puedo ser tuya.

«Hablar bien, ¿Quién habla bien aquí jsjs?»

Destino [+18]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora