Después de la conversación en la tienda, las cosas entre Alex y Camila cambiaron. Aunque el chico seguía lidiando con sus inseguridades, algo en su interior había comenzado a transformarse. Su relación, que hasta ese momento había estado marcada por una cierta incertidumbre y distancia emocional, se estaba consolidando de una manera más honesta y abierta. Alex comenzó a mirar a Camila con una nueva mezcla de admiración y gratitud. Ella no solo había aceptado su verdad, sino que había transformado un momento de miedo en uno de liberación. Ese día, algo en su relación cambió para siempre. Los silencios incómodos fueron reemplazados por conversaciones sinceras, y aunque aún había momentos en los que Alex sentía miedo o inseguridad, sabía que podía contar con Camila para apoyarlo.
Al principio, él seguía siendo reacio a mostrarse completamente tal como era. Había días en los que la ansiedad lo dominaba, y se preguntaba si realmente merecía ser aceptado por todo lo que era. Sin embargo, a lo largo de esas semanas, Camila nunca dejó de ser paciente, nunca presionó para que él diera un paso que no estuviera listo para dar. Ella le dio el espacio necesario para procesar la situación, sin apresurarlo.
Un día, Camila lo invitó a su casa, y aunque Alex aceptó, había algo en su interior que aún no estaba completamente seguro. Mientras caminaba hacia la casa de Camila, Alex no podía dejar de pensar en cómo esta era la primera vez que alguien iba a verlo sin las capas de protección que había construido con tanto cuidado a lo largo de los años. Cada paso hacia su puerta era una lucha contra el eco de las inseguridades que habían gobernado su vida. Sabía que este sería un paso importante en su relación, pero también sentía que estaba a punto de entrar en territorio desconocido. Nunca antes había permitido que alguien lo viera completamente, tal como era, sin ocultar nada. No estaba seguro de cómo se sentiría al estar en un espacio tan íntimo con Camila mientras se mostraba tal como quería ser, sin las defensas que había mantenido durante tanto tiempo.
Camila lo recibió en su casa con una sonrisa cálida, como siempre. No hizo preguntas ni comentarios sobre cómo se sentía, solo lo invitó a pasar y lo condujo hacia su habitación. En la mesa de tocador, había una pequeña selección de productos de maquillaje que ella había preparado especialmente para él. Alex no sabía qué esperar de todo eso, pero confiaba en Camila.
—Hoy, quiero que te veas como siempre has querido. —dijo ella, mientras lo observaba con una sonrisa tranquila.
Alex se sintió algo nervioso, pero a la vez emocionado. Había algo liberador en la idea de que finalmente iba a poder mostrarse como siempre había querido, sin barreras, sin miedo al juicio.
Camila comenzó aplicando una base ligera, que cubría perfectamente la piel de Alex, dejando un acabado natural pero impecable. Luego, pasó al corrector, aplicando una pequeña cantidad debajo de sus ojos, suavizando cualquier señal de cansancio. A medida que las suaves pinceladas de Camila transformaban su rostro, Alex sintió que algo dentro de él se desmoronaba. Era como si las capas de maquillaje estuvieran reemplazando las barreras invisibles que había construido durante años. Por primera vez, no estaba tratando de esconderse, sino de revelarse. Las manos de Camila eran suaves, firmes pero con una paciencia que lo tranquilizaba.
—No tienes que preocuparte por nada —dijo Camila, como si pudiera leer sus pensamientos—. Esto es solo para ti, no para nadie más. Solo para ti.
Alex asintió, sonriendo levemente. Era extraño sentirse tan vulnerable, pero a la vez tan cuidado. La forma en que Camila lo trataba lo hacía sentirse cómodo, como si de alguna manera estuviera finalmente viendo una parte de sí mismo que había estado oculta durante mucho tiempo.
Luego, Camila comenzó con los ojos. Primero, aplicó una sombra de ojos en tonos cálidos que realzaban el color de sus ojos. Alex nunca había probado algo tan atrevido, y la sensación de que su mirada cambiaba con cada pincelada era fascinante. Con el lápiz delineador, Camila trazó una línea sutil, seguida de una capa de rímel que hacía que las pestañas de Alex se levantaran, abriendo su mirada de una forma inesperada.
Alex se miró al espejo por un momento, sin decir nada. Había algo en el reflejo que le resultaba diferente, algo que no había visto antes. Era como si, por primera vez, pudiera ver su verdadero yo reflejado allí.
Camila continuó con los toques finales, aplicando un suave rubor sobre sus mejillas para darle un poco de color y, finalmente, un toque de iluminador en los pómulos, haciendo que su rostro brillara con un resplandor saludable y natural. Cuando terminó, Alex observó su rostro por completo y, aunque aún estaba en proceso, podía sentir que algo dentro de él se estaba despertando.
—Listo —dijo Camila con una sonrisa satisfecha—. Ahora, el toque final.
Ella le pasó un lápiz labial de un tono suave, un rosa pálido, que Alex aplicó lentamente, casi con miedo de cometer algún error. Cuando terminó, miró el resultado y, por primera vez, se vio a sí mismo con claridad. Era una versión de él que nunca había imaginado, pero que sentía completamente suya. No había nada falso, nada forzado. Simplemente era él, pero sin las limitaciones que había estado imponiéndose durante tanto tiempo.
Camila lo observó desde el costado, su expresión suave y orgullosa.
—Te ves increíble —dijo ella con una sinceridad que Alex pudo sentir en su pecho.
Entonces, llegó el momento de elegir el outfit. Camila había elegido algo que pensaba que le quedaría perfecto: un vestido de manga larga de color negro, de un material ligero que se ajustaba suavemente al cuerpo de Alex, resaltando su figura de una manera que nunca había visto antes. El vestido tenía un pequeño escote en V, que le daba un aire elegante, pero también juvenil. Acompañaba el conjunto con unos tacones de charol negro, que al principio Alex no estaba seguro de si se atrevería a usar, pero al ponerse de pie, se dio cuenta de lo mucho que le gustaban.
—Quiero que lo pruebes —dijo Camila, entregándole el conjunto con una sonrisa alentadora.
Alex se cambió en el baño de la casa. Mientras se ponía el vestido, sintió una mezcla de nervios y excitación. Nunca antes había tenido la oportunidad de vestirse de esa forma tan libre, tan auténtica. Cuando salió del baño, su mirada se encontró con la de Camila, y por un segundo, el mundo se detuvo.
Era él. Era Alex, pero en su forma más verdadera. El vestido se adaptaba perfectamente a su cuerpo, y los tacones le daban una altura que nunca antes había experimentado. El maquillaje realzaba sus rasgos, dándole una confianza que nunca había tenido al mirarse en el espejo.
—¿Qué te parece? —preguntó, su voz temblando ligeramente, pero con una sonrisa en su rostro.
Camila se acercó, admirando su apariencia con una expresión de aprobación en sus ojos.
—Te ves impresionante, Alex. Realmente impresionante.
Alex sonrió, por primera vez sintiendo que había encontrado algo que siempre había estado buscando. No solo había encontrado la ropa y el maquillaje que le hacían sentirse bien, sino también una parte de sí mismo que había estado oculta durante tanto tiempo.
Mientras continuaba mirando su reflejo, comenzó a sentir una paz interior. Este era el primer paso para ser realmente él mismo, sin miedo ni inseguridades. Y, lo más importante, lo estaba compartiendo con alguien que lo aceptaba completamente, sin reservas.
—Gracias por todo —dijo, mirando a Camila con gratitud en los ojos.
Ella sonrió y le dio un abrazo cálido.
—No tienes que agradecerme. Estoy feliz de verte así, de verte feliz.
Ese día, Alex comprendió que la verdadera libertad no solo era un tema de vestirse como quería o maquillarse de la forma que siempre había soñado. La libertad era la capacidad de ser auténtico sin miedo, de mostrarse tal cual era, y lo más importante, de saber que había alguien a su lado que lo aceptaba y lo apoyaba en cada paso del camino.
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A Tu Lado, Soy Yo
Dla nastolatków"Alex siempre ha vivido atrapado entre el miedo y el deseo de ser auténtico. En una relación que avanza rápidamente con Camila, la chica que le roba el corazón, Alex lucha por ocultar una parte de sí mismo que aún no está listo para revelar. Pero la...